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PERSONAS CON DISCAPACIDAD DESATENDIDAS EN LA PANDEMIA

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Como Jesús, hay muchos, pero son tratados como minorías.

En las calles se ven decenas de personas con discapacidad que solicitan ayuda para sus tratamientos, o vida cotidiana.

Algunos llamados son atendidos mediante beneficencia, pero es cosa de todos los días, verlos en las calles para notar que la mayoría de las veces, son ignorados.

Y vino la pandemia.

Por eso, Jesús, una persona que tiene parálisis cerebral espástica y mielomelingocele, ha visto mermada su vida cotidiana, además de notar que los programas destinados a su atención, para prevenir contagios le resultan lejanos.

«Se está viendo más afectado, siempre hemos sido el grupo vulnerable, donde no tenemos un proyecto, si como sociedad no lo hay, para personas que con discapacidad, mucho menos», dijo.

En su opinión, hace falta un plan estratégico para la inserción social también en la pandemia.

«No hay un plan estratégico para nosotros y es la parte que nos pega más, pero de mi parte, mi familia me apoya muchísimo, es la base fundamental, y siempre contamos con eso, estamos muy agradecidos, (…) siempre son las personas que salen a flote y nos ayudan».

Un mensaje que se repite es la petición a autoridades para que él y otros en su condición no los dejen atrás en la reapertura social.

«Le pediría a las autoridades que no se nos deje atrás, todos contamos, somos iguales y nadie está a expensas de una discapacidad».

«A la sociedad, que tomen en cuenta a las personas con discapacidad, apoyarlos, no ayudarlos, apoyarlos en la medida que podamos no pedir que nos den, sino que nos ayuden a que podamos conseguir las cosas».

Algunos centros públicos para la rehabilitación como el DIF León, siguen sus trabajos vía remota.

Jesús se atiende con una fisioterapeuta particular, pero sabe lo que es eso, con botellas de refresco llenas de agua caliente y fría para hacer estiramientos y ejercicios, todo en aislamiento: «Lo estamos haciendo más con lo poco que tenemos».

Usa botellas, ligas, tabiques, sillas, cualquier objeto cotidiano que se pueda adaptar: «Lo estoy haciendo en el patio de la casa, donde se puede, en la azotea, porque es muy complicado ahorita».

Además, hace estiramientos, trabajos con lápiz en la boca para mejorar pronunciación, control respiratorio y estiramientos al cuello.

La rehabilitación supone procesos diferentes por cada caso, pero los trabajos constantes se requieren, pues cualquier tiempo pausado, como los tres meses que ha tenido que pasar sin ir a los centros de rehabilitación, suponen un retraso en su proceso.

«De cierta manera me pegó muy fuerte, pero estamos supliendo todo esto», finalizó.

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