Frente a la falta de empleo, pobladores rurales que se ubican en el interior de la Sierra de Santa Rosa persisten con la extracción de madera, tierra y plantas nativas, lo que ha generado daños a la cubierta vegetal de cientos de hectáreas.

De acuerdo con delegados y habitantes, en las poco más de 45 comunidades rurales, en donde residen unas 8 mil personas se carece de fuentes de empleo, por lo que, para subsistir, la gente se dedica a la extracción de leña, producción de carbón, tierra para maceta y algunas especies de plantas.

Estas actividades se presentan especialmente en poblaciones como: La Concepción, Ojo de Agua de Medina, Santo Domingo, Llanos de la Fragua, Santa Rosa, Calvillo, Puerto de Santa Rosa, Picones, Cañada de las Flores, entre otras.

La delegada de Santa Rosa, María Guadalupe Cabrera, señaló que también hay otras actividades que pueden afectar a la sierra, como es el pastoreo de animales de granja y corral, así como la construcción de propiedades privadas, en zonas arboladas.

“Mucha gente no tiene para vivir y encuentra en la leña, en la tierra para maceta y otras cosas algo para subsistir porque para acá si no tienes trabajo, todo está bien difícil”, dijo.

Otra de las actividades que genera ingresos para los habitantes de esta región es la extracción de madera para carbón, el cual venden en negocios y hogares de Guanajuato, Dolores Hidalgo y San Felipe.

Los habitantes de estas poblaciones saben que estas actividades pueden generar daños al suelo del bosque y la cubierta vegetal que le da forma, pero no tienen otro medio de obtener recursos.

“Los hombres de las familias se tienen que ir a trabajar fuera ya sea a Guanajuato y otras ciudades en las obras porque aquí no hay de donde sacar”, afirmó Camilo Yebra, habitante de la Concepción.

Por su parte, el organismo conocido como Cuerpos de Conservación Guanajuato, antes denominado Fundación Ecológica de Guanajuato, destacó la importancia de esta zona serrana, en donde también se ubican las Áreas Naturales Protegidas, Cuenca la Esperanza y las Palomas.

Con una extensión de unas 113 mil hectáreas de bosque, especialmente 17 especies de encino y otros miles de ejemplares de pingüica y madroño, la Sierra de Santa Rosa es el hogar de 286 especies animales, 36 de ellas declaradas en peligro de extinción.

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