El pasado 21 de julio se celebró el Día Mundial del Perro. En redes sociales, aparecieron miles de imágenes rindiendo homenaje a estos adorables seres, así como anécdotas personales, familiares e históricas. La situación es idónea para recordar el caso del robo de la Copa Jules Rimet, y de cómo un perrito pasó a la historia del futbol y los crímenes reales, porque nunca es tarde para seguir celebrando a estos maravillosos seres.

Todo comienza el 20 de marzo de 1966, cuando se exponía al público la Copa Jules Rimet, el trofeo que se entregaba al país ganador del Mundial de Futbol. Se encontraba al lado de una colección de timbres postales en Westminster Central Hall, en Londres. El vigilante fue por un café, y cuando regresó, la estatuilla futbolera de oro y mármol había desaparecido.

Como era de esperarse, todos los medios del planeta, entre ellos EL HERALDO de León, lo publicaron en sus primeras planas, e Inglaterra quedó muy mal parada. ¿Cómo era posible que una de las mejores policías del mundo permitiera que ocurra algo así? Hubo una movilización de Scotland Yard, pero nadie encontraba la estatuilla que rendía homenaje a la diosa griega de la victoria. No cabía duda que el responsable era aficionado, pues no se robó los timbres, con un valor superior a tres millones de libras esterlinas.

“¡ROBARON LA COPA!” fue el titular de este medio.

La respuesta al caso estaba en cuatro patas.

PICKLES

El 27 de marzo, un hombre llamado David Corbett sacó a pasear a su perro. Se llamaba “Pickles”, era una cruza de cocker color blanco y negro. El animal comenzó a correr por el campo, con el fin de olfatear un punto en especial. Al principio, su dueño no le dio importancia, pero quedó sorprendido y con la piel enchinada cuando vio que su mascota sacaba la Copa Jules Rimet, que reconoció al instante. En ese momento dio avisó a Scotland Yard.

Quizá al darse cuenta que jamás podría vender un trofeo tan famoso, el ladrón optó por abandonarlo.

David fue el primer sospechoso, pero para su suerte la investigación no recayó sobre él, sino todo lo contrario. Cuando Inglaterra ganó la copa, él y “Pickles” fueron invitados al banquete, en compañía de la Reina Isabel. Al perrito no le importaban asuntos como las investigaciones policiales o el futbol, pero lo premiaron con comida por el resto de su vida. Corbett recibió 6 mil libras.

¡GUAU!

Pero, por fin… ¿Quién robó la Copa?

La respuesta no se supo sino hasta 2018, cuando el destacado periodista de policía Tom Pettifor publicó, en el periódico “The Mirror” que el responsable del acto delictivo había sido Sidney Cugullere, quien por cierto, ya tenía antecedentes penales. Todo esto se puede escuchar a detalle en su podcast, titulado “Stealing Victory” en Spotify.

La copa Jules Rimet volvió a ser robada en 1983, y esta vez no se recuperó.

¿Y “Pickles”?

Nadie tiene la vida comprada, ni siquiera los perros. Prueba de ello fue que el 28 de diciembre de 1967, “Pickles” estaba atado a su correa y vio un gato al que quiso perseguir. Sin quererlo, se enredó y murió ahorcado. Los ingleses, con ese humor flemático y sarcástico que los caracterizan, lo convirtieron en todo un símbolo de su cultura popular y héroe nacional, e incluso protagonizó la película “The Spy with a Cold Nose”.

Lo enterraron en el jardín de su dueño. No cabe duda que para ser un can tuvo una vida más maravillosa y emocionante que muchos humanos, y merece ser recordado sea o no 21 de julio.

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