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Papá de Santi ahora es fábrica sonrisas

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En el transcurso de la semana, las personas que aguardan a sus familiares en el Hospital General Regional (HGR) se llevaron una sorpresa: Justo a la entrada hay una manta, que menciona a un pequeño llamado Santi que agradece a los médicos haber salvado su vida.

La imagen muestra a un pequeño sonriendo, rodeado de globos y a su derecha, un mensaje escrito con tipografía Comic Sans, que dice:

¡Hola! Soy Santi, Santiago de Jesús Mercado Méndez.

“Vengo a dar gracias a Dios y a ustedes, porque hoy estoy cumpliendo mis tres años. Gracias neonatos, Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, cardiología, pediatría y a todos los que sin duda hacen un gran equipo.

Mis padres, Juan Ángel Mercado y Patricia Méndez, estarán agradecidos de por vida por su labor y entrega. Dios los bendice infinitamente.

Pero… ¿Quién es el padre de Santi? ¿Por qué tuvo el deseo de agradecer así a los médicos? ¿Cuál es su vida, y a qué se dedica? El Heraldo se dio a la tarea de averiguarlo, y ésta es su historia.

Juan Ángel Mercado trabaja en la carnicería “Carlos”, en el Mercado Obregón, de Barrio Arriba.

Como tablajero, a exactamente dos cuadras del Hospital. Hace tres años, su hijo nació con una enfermedad que podía costarle la vida.

Todo indicaba que el destino del pequeño Santiago sería fatal, pero por fortuna, la situación cambió para bien.

“Cuando mi hijo nació tomó demasiados líquidos y se complicó mucho su vida. De hecho, no nos daban esperanzas. Sus pulmones literalmente se poncharon. Tuvieron que traer oxígeno desde Michoacán, porque se requería servicio de Michoacán”, recuerda Juan.

Pasaron diez angustiosos días. En Viernes Santo el niño despertó, y lo bautizaron como San Pedro de Jesús.

Posteriormente, Juan colgó una manta en el hospital, a manera de agradecimiento. Sobre el precio de la manta, al padre de Santi no le importa. Lo que le importa es la gratitud:

“Estoy muy agradecido con la gente del Hospital General Regional. Desde los médicos hasta el personal de vigilancia”.

En la actualidad, Juan ha cambiado su rutina. Los médicos del hospital asisten a la carnicería y le preguntan por Santi, y forma parte de un grupo que se llama “La fábrica de sonrisas” regalando juguetes a niños pobres que piden limosna en los cruceros. Tiene un año dedicado a esta labor.

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