Cinco horas de retraso son las que tuvo que padecer nuestro futuro presidente, Andrés Manuel López Obrador, cuando viajó de Huatulco a la Ciudad de México; y aprovechó este tiempo para insistir en que, por medio de una consulta popular, se decidirá la construcción del nuevo aeropuerto. Este tema de la consulta popular se ha vuelto verdaderamente cansado. Un día sí, y el otro también, prácticamente todos los medios televisivos, impresos y de radio, abordan este tema, como si fuera el único y el más importante a tratar. Vale la pena analizar si debemos y podemos opinar los mexicanos sobre esta obra de infraestructura; y si puede AMLO realizar dicha consulta.
La respuesta al primer cuestionamiento es sí, sí debemos opinar. El artículo 35, fracción VIII, de nuestra Carta Magna, señala que es un derecho de los mexicanos el votar en las consultas populares sobre temas de trascendencia nacional. Pero no es solamente un derecho, sino una obligación. Según el artículo 36, fracción III, indica que es nuestra obligación, como ciudadanos, votar en las elecciones y en las consultas populares. Por lo tanto, es claro que deberíamos asistir al llamado, una vez que se realice la consulta popular sobre si debe o no construirse un nuevo aeropuerto internacional en la Ciudad de México pero, sobre todo, sobre cuál proyecto es el idóneo para el país: el aeropuerto de Santa Lucía, o el que actualmente está construyéndose en Texcoco.
La segunda pregunta es obvia. No tenemos los elementos para poder votar en la consulta popular. Por lo que he leído y escuchado hasta ahora, hay elementos técnicos, cuantitativos y cualitativos, tanto a favor, como en contra de cualquiera de las dos opciones. Individuos y organismos, expertos en la materia, han arrojado cifras y argumentos sobre la conveniencia y sobre las potenciales amenazas de los dos aeropuertos. Esto significa que, un ciudadano promedio, carecería de los conocimientos especializados como para opinar. Si a esto añadimos el hecho de que pocos mexicanos pueden viajar en avión, y que solamente un porcentaje de los ciudadanos de la Ciudad de México se verían afectados por el nuevo aeropuerto, queda claro que nuestra opinión debería carecer de valor.
En cuanto al último cuestionamiento, la respuesta es no, Andrés Manuel López Obrador no puede solicitar la consulta popular, al menos no en el mes de octubre. La Ley Federal de Consulta Popular, establece con claridad que pueden solicitar una consulta popular, el Presidente de la República, o el 33 por ciento de alguna de las Cámaras del Congreso. Esto quiere decir que, en este momento, solamente alguna de las dos Cámaras del Congreso de la Unión, podría solicitar una consulta popular. No obstante, el artículo 8° de la citada ley, obliga a que las consultas populares se realicen el mismo día de una jornada electoral federal. Entonces no, con el marco normativo vigente, no podría llevarse a cabo la tan anunciada consulta popular.
Llevar a cabo una consulta popular, para que los mexicanos decidamos si queremos el aeropuerto internacional en Texcoco o el de Santa Lucía, hoy no es posible. Quizás a nuestro próximo presidente le encantaría realizarla porque, según la legislación, los resultados de las consultas populares son vinculantes. Es decir, la voluntad del pueblo debería ser respetada por el Poder Ejecutivo. Desafortunadamente, aunque nos quieran vender la idea de que seremos nosotros, los ciudadanos mexicanos, quienes decidamos sobre la construcción del nuevo aeropuerto, esto no será así, por lo menos hasta que haya una jornada electoral federal. Así que opino que no debemos opinar.
