Los monumentos en León parecen “olvidados” entre el devenir cotidiano de la gran ciudad, pero desde sus entrañas, cuentan una historia de identidad y orgullo leonés.
Con todo y su emblemático carácter, las piezas icónicas carecen de mantenimiento y son “blanco” de ataques por parte de personas irresponsables.
Así por ejemplo: Un arriero sin vara en el Monumento al Curtidor, una fuente convertida en basurero en el Monumento a la Madre y un Grillito Cantor sin antenas en la zona peatonal de 5 de mayo.
Otros monumentos padecen la indiferencia social por falta de promoción e información sobre sus orígenes.
AL CALIFA DE LEÓN
Entre las obras artísticas que parecen “en el olvido” se encuentra la escultura alusiva al torero leonés Rodolfo Gaona en la calle Américas, que representa una de las piezas más simbólicas de León.
El autor de la escultura, el maestro Carlos Terrés, develó la obra en el año de 1979 en su original ubicación: en la glorieta de Torres Landa y Prolongación Juárez, muy cerca de la Plaza de Toros “La Luz”.
A partir del 2010, la escultura pasó a su nuevo aposento sobre la Calzada de los Héroes, en el entronque con el bulevar Américas, muy cerca del emblemático bar “El Panteón Taurino”.
Al maestro Terrés se le atribuyen otros monumentos con identidad leonesa, como la escultura de Luis Long que se localiza en la casa de Pedro Moreno. Una obra en bronce con un peso de 450 kilos.
Otras de las obras del escultor son las esculturas en el templo de San Juan de los Lagos que se localiza en Jardines del Moral, el Monumento a la Amistad Internacional, el Monumento a la Madre y las esculturas del Parque Hidalgo.
LA TENERÍA
Ahí, sobre el Malecón del Río, cerca del puente Hidalgo, se alza el Monumento al Curtidor que proyecta a un arriero de dos burros que transportan al lomo el cuero curtido.
Esa imagen fue típica a mediados del siglo pasado entre las tenerías del viejo Barrio Arriba, que utilizaban a jumentos para transportar su piel y cuero hacia los diversos procesos del curtido.
El maestro Idelfonso Lorea es el autor de la escultura que forma parte del paisaje urbano de la vieja colonia Obregón, el antiguo barrio curtidor.
El arriero es un componente del monumento titulado “La Tenería”, pero durante los años ha sufrido diversos daños, incluso se cuenta la historia de que alguna vez, a principios del 2016, la figura fue desprendida de su base.
EL GRILLITO
Ahí, en el corazón de la ciudad de León, aparece la figura de Cri Cri, el grillo cantor, en una fuente que se localiza en la primera cuadra de la calle 5 de mayo, frente al edificio conocido como La Casa de las Monas.
El popular “grillito” en el paso de los años ha sido victimizado, principalmente por el corte intencional de sus antenas, como de nueva cuenta lo padece.
DE LA BIENAL
Aquellas obras de la Bienal de Escultura del año 2006 sobre la explanada de la Calzada de los Héroes, también están en el limbo “del olvido”.
Son las obras impulsadas por la Fundación “Es Cultura” que convocó a renombrados artistas.
Las obras quedaron a la deriva y por varios meses del año 2008 fueron recluidas en espacios del estacionamiento de las oficinas de la Dirección de Desarrollo Urbano que se localiza en el bulevar Torres Landa.
Hoy se exhiben sobre el camellón del bulevar Aeropuerto, pero han pasado a ser parte del paisaje urbano sin mantenimiento ni atención.
El contexto refiere que los autores de esta bienal son renombrados maestros, como Ricardo Motilla que representó a México, Juan Peñaze de Argentina, Gustavo Peckerman de Paraguay, Harab Rubio de Puerto Rico, entre otros.
Entre las piezas destacan los temas como: “Open León” de Serge Gangolf, “Unidos por la Paz” de Gustavo Beckelmann, “Contigutty” de Dominica Giesgraber, “Convivencia” de Ricardo Motilla, y “Paz y Esperanza” de Harak Rubio, entre otros.
