No sabemos exactamente que será esa nueva normalidad que nos espera al regresar a nuestras actividades presenciales, sabemos que no será del mismo modo que lo era antes, y también reconocernos que la educación virtual será indispensable en la formación, así que los conocimientos con los que cuentan los docentes y que fueron resultado de una trayectoria profesional servirán como antecedente para crear nuevas formas de llevar el conocimiento.

Los docentes tendremos que desaprender para adquirir nuevas habilidades, nuevas herramientas que ayuden en los aprendizajes. Con el paso del tiempo los saberes cambian ya que los planes y programas también lo hacen, así que se requiere ir modificando los saberes, esto es, adecuarlos al contexto y el tiempo. La práctica docente en una escuela urbana o una rural son diferentes de una región a otra, dentro de un mismo municipio o estado y entre los distintos grados escolares.

Los maestros generan saberes adquiridos en otras épocas de su vida y ámbitos sociales, en su formación profesional, en su experiencia como estudiantes y también como profesores en las instituciones donde se hayan desempeñado, al convivir con otros docentes y con sus propios alumnos.

Si todos estamos marcados por el contexto en el que nos hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida como estudiantes, profesores y ciudadanos, ahora que enfrentaremos una nueva realidad sin precedente alguno, obliga a los profesores a ser innovadores de la mano de las nuevas tecnologías con las que contamos. Tendrán más éxito los docentes que están familiarizados con herramientas digitales y de ellos surgirán importantes innovadores. Quienes hayan presentado una resistencia a la educación a distancia se enfrentará a un destino incierto en el que tendrá que adquirirlas o enfrentarse a una desventaja profesional.

Para la Mtra. Rosa Evelia Carpio de la Universidad Pedagógica Nacional 111, “los saberes del docente con el tiempo se rutinizan ya que son medios para gestionar la complejidad de las situaciones de interacción y disminuir la inversión cognitiva de este, en el control de los acontecimientos”. En esta reflexión podemos reconocer que muchos docentes suelen impartir la misma asignatura cada semestre y desde luego a parte de irse especializando, al mismo tiempo va corriendo el riesgo de confiarse y dejar de investigar o adaptar las herramientas didácticas a las necesidades de los alumnos cerrándose a nuevas posibilidades.

Se tienen que llevar a cabo cambios en los programas de estudio y la formación docente, para que respondan a las nuevas condiciones del mundo post cobid.

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