
Sin gasas, sin agujas, sin medicamentos y hasta sin sillas para sentarse. Bajo la consigna «¡No te vayas a enfermar, no tenemos material!», personal del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se manifesto este jueves el bulevar López Mateos para denunciar las condiciones en las que trabajan.
La manifestación arrancó poco después de las 11 de la mañana a la altura de la Clínica T-1 y reunió a trabajadores de las clínicas T-1, T-21, T-58 y de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) 48.
No fue solo una protesta salarial, fue una denuncia por las condiciones para atender a la derechohabiencia.
Fátima Macías, asistente médica de la Clínica T-21 en la colonia San Miguel, explicó que el descontento viene de dos situaciones:el acuerdo del LXV Congreso Nacional Ordinario, donde calificó el aumento salarial como «una burla», y la modificación a los estatutos que aseguróles prohíbe hablar de lo que ocurre al interior del Instituto.
Según Macías, la carencia más visible en su área no es de fármacos, sino de lo más básico: mobiliario. Llevan más de cuatro años pidiendo sillas sin obtener respuesta. En el área de enfermería, la situación es más crítica.
Denunció que a sus compañeras les entregan «medicamentos caducados» y «agujas en mal estado, que se rompen», con una proporción imposible de cumplir: «les dan cinco agujas para que atiendan 13, 18 pacientes».
Aseguró que las autoridades y el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) tienen conocimiento de la situación desde 2023, año desde el que han enviado oficios sin respuesta.
A esto se suma el déficit de especialistas, un problema que arrastra desde la pandemia y que hoy alarga las citas hasta por un año.
«Tenemos varias especialidades que no hay médicos, no hay cirujanos maxilofaciales dermatólogas desde la pandemia que no hay», explicó.
La falta de personal, dijo, no es porque no se contrate, sino porque nadie quiere quedarse. La pérdida del régimen de jubilaciones, que antes era el principal atractivo del IMSS, ha provocado que los médicos renuncien a los pocos meses.
«Presumen mucho que se contrataron tantos médicos, pero ¿cuántos duran? Ya no somos atractivos, ya les conviene más trabajar en la privada».
La lista de carencias que enumeraron incluye lo elemental para una consulta: «No hay baumanómetros, no hay termómetros, no hay prácticamente nada para tomar signos vitales», además de agujas y antidiarreicos, entre otros insumos.
El personal advirtió que, mientras no se resuelva el desabasto, los más afectados seguirán siendo los derechohabientes.