
La gélida mañana del 25 de diciembre fue como cualquier otro día para las y los tianguistas de la Plaza San Miguel, pues mientras miles de guanajuatenses descansaban o se ‘curaban’ la cruda de la noche anterior, ellos empezaron a trabajar desde muy temprano.
Como todos los jueves, el tianguis que se alza frente al templo del Barrio de San Miguel, uno de los más antiguos y característicos de León, se alzó desde las 6 de la madrugada: ya fuera ropa de paca, carritos con tamales o tacos, audífonos y otros electrónicos o chocolates y dulces.
Ante una ciudad que todavía dormía, los comerciantes empezaron a ofrecer sus productos, escuchando las últimas notas de los villancicos del 2025. Poco a poco los tianguistas alzaron sus lonas, colocaron sus mesas y ofrecieron su producto a uno que otro ciudadano que, o buscaba algo para desayunar, o volvía a su casa tras una noche de fiesta, ponche y parranda.
Edgar Silva, vendedor de ropa de segunda mano, llegó a montar su puesto desde las 6:00 de la mañana, cargando su mercancía en su camioneta. Para él, el 25 de diciembre en la mañana es como cualquier otro día, en el que tiene que dar a su clientela lo mejor de sí mismo y por supuesto, lo mejor del producto.
Por otro lado, Estela, vendedora de tacos, se levantó desde las 4:00 de la madrugada para tener todo listo y ayudar a no que otro leonés que salía de su casa mientras sus demás familiares dormían.
En el transcurso de la mañana la ciudad se llenó de actividad. Poco a poco la Navidad quedó atrás, hasta el 2026.