
Vicente Lahud García, presidente de la Cámara de la Industria de la Curtiduría, comentó que su sector, al estar relacionado de manera importante con la industria del calzado y la automotriz, reciente de igual manera los movimientos que se registran en ambos sectores por lo que el ligero repunte que viven los zapateros, impacta de igual manera a los curtidores.
Subrayó que si ya de por sí en 2024 se trabajaba a un 60% de su capacidad instalada, este 2025 la cifra se redujo en un 10%.
“Tenemos el mismo punto de vista que los zapateros; de una o de otra manera los aranceles que se impusieron al calzado chino y el contrabando técnico que se ha estado evitando, definitivamente van a venir a impactar de manera positiva en los volúmenes de calzado que se producen aquí en México”, aseguró.
Comentó que el sector del cuero se apoya fuertemente en esos “dos pilares” que son la industria de calzado y la industria automotriz y que éste último se ha convertido en un mercado muy importante para la curtiduría.
“La verdad es que no no podemos echar las campanas al vuelo. Sí ha habido un ligero repunte, sobre todo a finales de noviembre y principios de diciembre, pero ahorita entramos al periodo vacacional y analizando el año completo, la industria curtidora cierra este periodo en un entorno complejo, un mercado con una demanda internacional débil y presiones en costos y en sustentabilidad por las exigencias de todo lo ecológico que a nivel mundial se contempla”, afirmó.
Destacó el hecho de que, de una o de otra manera, la incertidumbre económica afecta en todo el mundo y México no es la excepción y tampoco, Guanajuato.
“Ha sido 1 año de ajustes, deficiencias y de decisiones difíciles, pero también de mucha resiliencia”, acotó.
En números, aseguró que cuando el 55% de la economía es informal, por lo que no se tiene información ni de puestos de trabajo ni de cierre de empresas, pero que en la CICUR, a través de encuestas entre sus socios, mismos que representan el 80% de la producción de cuero en México, se calcula que el año pasado estuvieron trabajando al 65 y/o el 70% de su capacidad instalada.
“En comparación con ello, este año tuvimos desafortunadamente una baja también y estamos cerrando entre el 55 y el 60%; aproximadamente un 10% menos en comparación con 2024 que de por sí ya era un año castigado”, reconoció.
Insistió en que esas cifras son obtenidas directamente de sus socios y que se debe tomar en cuenta que el 55% de la economía informal no proporciona información.