
Ernesto Ramírez, del colectivo URBE León que trabaja en temas urbanos de movilidad ciclista, de medio ambiente y transporte público, explicó que las ciclovías siempre deben ir hacia la derecha y confinadas. La actual administración había prometido que no iban a seguir construyendo ciclovías en el camellón, pero al menos se tienen contempladas siete más.
Otro de los problemas importantes para poder transitar de manera correcta y segura en la ciudad es que, en muchos casos, las ciclovías desaparecen. Es decir, no tienen continuidad. Un ejemplo de ello es el Bulevar Clouthier y Morelos. Ernesto contó que es una doble falta de infraestructura.
“Uno viene por Morelos, como si viniera de la salida a Silao y fuera hacia la salida a Lagos y a la altura del Metropolitano ya la ciclovía desaparece y prácticamente deja de existir hasta después”, dijo.
La carencia de esta infraestructura es que, al transitar por la ciclovía que está en el camellón, el ciclista tiene que hacer movimientos para incorporarse a las laterales, o banquetas y reincorporarse nuevamente.0
En uno de los bulevares más transitados, como lo es el Francisco Villa, la ciclovía se encuentra entre el camellón pero llegando al cruce de Torres Landa cambia al lado derecho, lo que vuelve imposible que el ciclista pueda moverse sin que le cueste trabajo, tiempo y que en el proceso no ponga en riesgo su vida por el mal manejo del tratamiento de las vialidades.
El conflicto es notorio entre peatones y ciclistas, ya que el espacio no está distribuido de la manera correcta. Ernesto sugiere que, teniendo otros tres carriles destinados al automóvil particular, se podría hacer una redistribución para evitar conflictos.
En la mayoría de los casos, los ciclistas prefieren transitar por los carriles de la Oruga, ya que lo ven más eficiente y hasta cierto punto la única opción, una de las situaciones de este tipo ocurren en López Mateos y bulevar Hidalgo, que no cuentan con infraestructura ciclista sobre la vialidad.
“Muchas veces hacen eso por la falta de periodicidad que tiene el transporte público. Si pasará de manera más continua, podría ser un espacio que cause más conflictos. Pero como la mayor parte del tiempo no está en uso, se vuelve atractivo para los ciclistas utilizarlos porque saben que va a ser un lugar que está confinado y muchos de los operadores del transporte público están capacitados para que, si eso ocurre, dejen el espacio a la persona ciclista”, agregó.
El colectivo no solo se preocupa por la vialidad, sino también por el tema de seguridad, pues hay ciclovías que van a la altura de la gente y que los convierte en blancos fáciles para los delincuentes. Por lo tanto, no podría llegar a ser segura.
Uno de esos camellones es el Alonso de Torres que es muy común que existan robos a personas ciclistas y peatones.
Por el bulevar Hidalgo aparecieron decágonos explicando el porqué de que las ciclovías no deberían ir en el camellón. Entre ellos explican que facilitan asaltos, provocan atropellos, matan árboles, facilitan el acoso, te hacen rodear, no generan ventas y son más costosas.