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Malecón del Río, lleno de historias

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El pasado sábado, un ladrón decidió lanzarse al Malecón del Río de los Gómez para no ser capturado por el dueño de la vivienda a la que entró a robar. Lo cierto es que el Malecón es un lugar lleno de historias, que no sólo engloban robos y accidentes, sino uno de los lugares más hermosos y emblemáticos de la Capital del Calzado.

En el libro “Llegar a ser: monografía del municipio de León”, se habla respecto a la importancia del Río de los Gómez y el malecón. El autor es Carlos Arturo Navarro, cronista vitalicio de la ciudad, quien apunta, sobre las cuestiones hidrográficas del municipio:

“Entre los principales escurrimientos originados en las cañadas de la Sierra Cuatralba destacan el río Alfaro, que desemboca en el río de Los Gómez, junto con otros  escurrimientos como el arroyo de El Ejido y el arroyo El Saltillo, y se une a otros escurrimientos que originan zonas inundables, para finalmente llegar a donde nace el canal Sardaneta. En su recorrido adquiere diferentes nombres: arroyo El Ejido, arroyo Nuevo León y arroyo Medina, hasta coincidir con el arroyo Alfaro”.

En 1608 no era el malecón como lo conocemos, sino más bien, un simple bordo creado para evitar las inundaciones. No sería sino hasta 1970 que se transformó en el importante lugar que hoy en día conocen todos los leoneses. De acuerdo con el cronista vitalicio, los desbordamientos del malecón han sido una problemática constante a lo largo de los años. Las obras de transformación del malecón se prolongaron no sólo durante los setenta, sino gran parte de la década de los ochenta.

A lo largo de la Historia, ha habido momentos estelares en los que el Malecón ha sido el escenario principal, como en la revolución mexicana. Así lo señala el libro antes citado de Navarro:

Práxedis Gilberto Guerrero fue el hombre que encendió la mecha de la revolución entre los leoneses. En 1909 visitó León para difundir sus ideas, al grado de formar una delegación de su partido cerca de  La  Brisa,  en  lo que  se denominaba el Molino del Refugio, situado en las proximidades del río de Los Gómez, en una finca de Miguel Aguiñaga.

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