El Londres de los años sesenta ha quedado grabado en el inconsciente colectivo gracias a miles de películas, canciones y series. Fue uno de los epicentros de la contracultura y lo alternativo. También lo fue para el delito y dos de sus más temibles íconos: los gemelos Ronald (apodado “Ron”) y Reginald (“Reggie”) Kray. Su vida ha sido inspiración para decenas de películas y libros, incluyendo una autobiografía y una adaptación con Tom Hardy como protagonista.

Corría el año 1933 cuando en el seno de la típica familia inglesa de clase baja nacieron Ron y Reggie. Crecieron durante la Segunda Guerra Mundial siendo inseparables. Amaban profundamente a su madre, pues ella los apoyaba en todo, sobre todo en su gran pasión: el boxeo, pero no tuvieron la disciplina suficiente.

Los dos hermanos eran igual de impulsivos, aunque Reggie fue siempre el cerebro del dueto. Ni siquiera terminaron el servicio militar, pues molieron a golpes a su instructor, de modo que se dieron cuenta que lo suyo no era lo castrense sino el crimen. Comenzaron desde los escalones más bajos del East End de Londres hasta convertirse en los amos y señores del bajo mundo.

Los Kray tenían todo para triunfar en el delito: altos, musculosos, astutos… su gran defecto eran sus deseos de fama. Ellos querían ser como las celebridades inglesas de la época, como David Bowie, Mick Jagger o John Lennon. Incluso le pidieron a Ian Fleming, creador de James Bond, que les escribiera su biografía, pero el autor los ignoró.

A causa de esta necesidad de fama, todo mundo sabía de sus fechorías, incluso el inspector de Scotland Yard Leo “Nipper” Read, quien siempre buscó la forma de arrestarlos a como diera lugar.

Mientras que Reggie era heterosexual y contrajo matrimonio con Frances Shea, con quien tuvo una relación tóxica, Ron era abiertamente homosexual y solo un hombre tuvo el valor de ofenderlo, pues además de ser un gangster de 1.90, boxeador y conocedor de armas era de mecha corta y muy violento.

Durante los años cincuenta y parte de los sesenta los Kray dominaban todo el crimen inglés. Sin embargo, para el regocijo de Nipper, cometerían dos errores garrafales.

Una noche del 9 de marzo de 1966, George Cornell lanzó un insulto homofóbico a Ron, quien no se lo pensó dos veces y le disparó a quemarropa. Un año después, Reggie mató al gangster Jack “the Hat” McVitie, quien era uno de sus chalanes de menor rango y no había cumplido una orden que le dio. Fueron más de 15 puñaladas.

Los dos homicidios fueron la prueba perfecta. Nipper movilizó a la policía y logró detener a los Kray en su antro, el Esmeralda’s Barn.

Los gemelos Kray solían decir “la gente que vive en casas de vidrio no debería aventar piedras”… no cabe duda que no hicieron caso a su consejo.

Ron pasó los últimos años de su vida en el hospital Broadmoor y murió de un infarto en 1995. Reggie estuvo libre un mes, pues falleció a causa de cáncer de vejiga en 2000.

NIPPER MUERE POR CORONAVIRUS

Nipper fue siempre un hombre saludable. No se drogaba ni bebía y practicaba box. Tuvo una vida intachable, sirviendo siempre a la justicia. En abril de este año, el periódico “The Guardian” anunció que murió a los 95 años, a causa del coronavirus. Sobrevivió a tiroteos, amenazas, golpizas y a todo lo que debe enfrentar un inspector de Scotland Yard, pero no a la pandemia.

Una situación impredecible, como todo en la historia de los Kray.

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