La última noticia que tenemos y que debemos de estar acostumbrados ya a las provocaciones del Presidente Trump y las mentiras a medias, pero eso sí, a los mexicanos en general no nos gusta ser tratados en una forma poco seria, mostrando el poderío de una nación tan grande, pero que la mayoría de su pueblo posiblemente no piense como él.

Nos habla primeramente un día que México va muy bien y luego nos amenaza que si en 45 días no ve avances aplicará medidas coercitivas. Por otro lado el Presidente Trump insiste que hay acuerdos secretos de acuerdo a la negociación que se hizo con el Canciller Ebrard en la que se decidió cancelar el arancel y juega mostrando un papelito este presidente poco serio, como niño que juega al gato y al ratón.

Nosotros tenemos puesta la fe en el Canciller Marcelo Ebrard que está haciendo lo imposible por recomponer las relaciones con Estados unidos, pero una vez más nuestro Presidente López Obrador demuestra que no tiene colaboradores confiables y así como para todo insiste que El Ejército, Las Fuerzas Armadas y Los Marinos pueden ser utilizados con capacidad para hacer todo lo que se le ocurra, ahora ha empezado a tomarle cargos al Canciller Marcelo Ebrard y para esto lo ha nombrado presidente de una comisión especial para el seguimiento de un gran problema que tenemos con el tema de la migración.

Eso hizo que el Presidente de la Mesa Directiva de los Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, que de leyes conoce bastante y es un viejo lobo de mar, interviniera con un incendiario curso en el cual no explica por qué, si el tema de la migración está en manos por ley por parte de la Secretaria de Gobernación, ahora resulta que desliga de su control y deja el espacio libre para que Marcela Ebrard decida lo conducente para cumplir y darle seguimiento al convenio que fue firmado y que él conoce perfectamente y decía el mismo Muñoz Ledo que lo estaban inflando con tantos cargos con poder de decisión y dijo que sería posible que lo reventaran. Al canciller no le queda más que obedecer, yo creo que primeramente por el gran amor que le tiene a México y el sentido de responsabilidad que lo caracteriza, pero también porque se lo ordena así el Presidente de la República.

Difícil tarea para Marcelo Ebrard, pues por un lado en Estados Unidos le exigen que selle la frontera para que no pase ningún migrante y por otro lado el Presidente López Obrador exige, basado en los derechos humanos, que cree un espacio para que se ingresen los migrantes; sin embargo, no creo que se haya dado cuenta que los cientos de miles de inmigrantes vienen de lejanos países y también centroamericanos, porque ven su debilidad y posible apoyo para llegar a Estados Unidos o bien encontrar trabajo en México. En todos los casos las opciones son complicadas y difíciles de resolver.

Uno de los puntos de acuerdo del convenio es que los migrantes que sean rechazados a darles asilo en Estados Unidos van a regresar a México y México tendrá la responsabilidad de mantenerlos con alimentos, alojamiento y servicios de salud en territorio nacional. Creo que todo mundo está pendiente de saber con qué dinero se va a poder enfrentar este proyecto.

Es imposible que las ciudades fronterizas puedan absorber los gastos que se necesitan forzosamente fondos federales. La verdad que es un gran problema que se puede incrementar con la llegada de nuevos migrantes, que lamentablemente el gobierno ha cometido el gravísimo error desde que inició esta administración otorgando visas humanitarias, sin tener un control absoluto sobre ellos.

En este momento el mismo gobierno no puede dar cifras oficiales y esta ignorancia es peligrosísima, porque no sabemos qué clase de personas son, que nacionalidad tienen y otros muchos datos que necesitan un  control absoluto, como debería haber sido.

Por supuesto que el Instituto Mexicano de Migración ha sido completamente rebasado por falta de recursos y de personal y ahora se quiere remediar al niño ahogado mandando 6,000 elementos de la Guardia Nacional. El gobierno realmente no ha podido decir cuál es su función y ni siquiera tiene lugar donde alojarlos o darles servicios de salud; aquello da la impresión que todavía no hay una definición y por supuesto que tampoco las partidas presupuestales han sido programadas y menos entregadas; sin embargo la amenaza de los 45 días que fijó arbitrariamente el gobierno de Estados Unidos vuelve a ser un término fatal para nuestra pobre organización.

Para bien de México y todos los mexicanos esperamos que las cosas mejoren, que se encuentren los caminos adecuados, que el gobierno tome en serio este gran desafío, porque da la impresión de que el Sr. Trump no está jugando y puede darnos un dolor de cabeza.

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