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LOS ASESINOS DE LOS PÁRAMOS

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La película “El diablo a todas horas” ha sido una de las más exitosas del año. En ella aparecen todo tipo de personajes desequilibrados y perversos, entre quienes destacan una pareja de asesinos seriales que después de matar jóvenes, se toman fotografías en el lugar de los hechos. Su maldad es tal, que preferimos pensar que son producto de la imaginación de su escritor, Donald Ray Pollock.

Desgraciadamente, la realidad supera a la ficción.

Durante los años sesenta, en Inglaterra hubo una pareja de asesinos seriales que resultan macabramente similares a los personajes de dicha película. Sus nombres fueron Ian Brady y Myra Hindley. Se les conoció como “Los asesinos de los páramos” y la sociedad civil los consideró la pareja más odiada de Reino Unido.

Sus actos estremecen hasta el día de hoy.

UN AVISO A LA POLICÍA

Corrían los años sesenta en Inglaterra, uno de los epicentros del arte y la contracultura. La mañana del 6 de octubre de 1965, un hombre llamado David Smith acudió a la policía de Manchester para hacer una confesión. Lo que habría de declarar, dejó frío a los policías.

Resulta que su cuñada, Myra Hindley, le llamó por teléfono para que le ayudara a limpiar la cocina junto con su novio, Ian Brady. La sorpresa fue aterradora cuando descubrió que en el lugar se encontraba un niño degollado y un inmenso charco de sangre. De mala gana y asustado, David cooperó, pero el sentimiento de culpa no pudo dejarlo en paz un solo segundo, de modo que llamó a las autoridades. Poco después, llegaron al domicilio de la pareja para arrestarlos y hacer investigaciones correspondientes. Lo que parecía un solo homicidio, se convirtió en una verdadera historia de terror.

LOS ASESINATOS

Ian Brady era igual que Charles Manson y varios asesinos seriales: un hombre inteligente y carismático, que sabía cómo convencer a las personas. Sufrió una niñez durísima, con una madre que lo abandonó y naciendo fuera del matrimonio. Se interesó por el nazismo, lo que era un tabú en Inglaterra, en aquellos años que apenas había terminado la Segunda Guerra Mundial.

Sin estudios ni preparación formales, trabajó inventariando en un negocio pequeño, donde enamoró a la secretaria, Myra Hindley. Poco a poco, comenzó a convencerla respecto a lo “emocionante” que sería asesinar niños. Ella era una mujer de buenos sentimientos y necesitada de una pareja sentimental, de modo que fue cuestión de tiempo para que comenzaran a matar.

La primera víctima fue la joven de 16 años Pauline Ready. La secuestraron y la acuchillaron, para después enterrarla en los páramos de Saddleworth. Ese terreno sería donde dejarían todos los cadáveres de sus otras víctimas, siendo 5 en total.

Como si su acto no fuera lo suficientemente perverso, Ian y Myra se fotografiaban en el lugar donde acababan de enterrar los cuerpos, sonriendo como si fueran una pareja despreocupada. Entre 1963 a 1965 mataron a además a John Killbride, Keith Bennett, Lesley Downey y Eddie Evans.

La captura y el caso sonaron en todos los medios de la Inglaterra sesentera, y de forma unánime, se les consideró la más odiada pareja… sin embargo, podían salir libres como en todo juicio. Fue gracias al juez Sir John Atkinson que se les encerró en cadena perpetua.

Al igual que muchos asesinos, Ian y Myra causan una morbosa fascinación. La banda The Smiths compuso la canción “Suffer de Little children” inspirada en el caso, y el dibujante Edward Gorey creó la historia “The loathsome murders”.

Lo cierto es que no es necesario ser británico para sentir desagrado por Ian y Myra.

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