Tal parece que al Ex Secretario de Seguridad Pública de León, en conjunto con muchos de los altos funcionarios que conformaran su equipo de trabajo, “les quedó grande la yegua”, ya que, acostumbrados a montar potrillos, o peor aún, sin haber montado el más inofensivo equino en su vida, se enfrentaron con un potro salvaje e indomable, llamado “León Guanajuato”. Tras largos años de sufrir los embates del crimen organizado, sin que dieran “pie con bola”, los leoneses apreciaron con tristeza cómo la delincuencia se apoderaba de las calles, en una encarnizada lucha donde lamentablemente ganaban los malos. Observamos un periodo lleno de nepotismo, actitudes sinvergüenzas llenas de robo, saqueos, improvisaciones, conformando grupos policiales cuya capacitación exprés daba mucho qué desear. Y dentro de todo este remolino de irregularidades, vemos cómo se intentó sacar a la anterior Directora de la Academia Metropolitana de Seguridad Pública de León, Leilani Tortoledo, por la puerta trasera, para no dejar en evidencia su falta de preparación para el puesto que se le contrató, ocultando a la ciudadanía que dicha funcionaria no había acreditado sus exámenes de control y confianza, inventándose para “tapar el ojo al macho”, que se retiraba porque le ofrecieron un empleo de mejores expectativas en territorio norteamericano, recordándome aquella película protagonizada por Ignacio López Tarso, llamada “Renuncia por motivos de Salud”. Esperemos de corazón, que a ambos funcionarios se les hayan respetado “sus derechos humanos”.

Y dentro de las miles de cosas que lamentar, nos llega la funesta noticia del vil asesinato del elemento de Tránsito, Ulises Ramírez Andrade, cuyo homicidio ocurrió en la Ciudad de Irapuato, al cuidarle las espaldas a un ex funcionario de la Secretaría de Seguridad Pública, cuya renuncia fue solicitada después de haber expuesto a la luz pública que no contaba con la preparación académica mínima indispensable para estar en el puesto que desempeñaba, dejándonos ver nuevamente que la justicia, además de ser ciega, también es ignorante (al menos en cuanto al ayuntamiento leonés se refiere).

Uno de los máximos sabios griegos, Sócrates, solía decir: “…Si piensas que la cultura es cara, pregúntate cuánto cuesta la ignorancia”. En el caso que nos ocupa, la ignorancia le costó la vida a nuestro compañero y amigo, Ulises Ramírez, ya que gracias a la toma de decisiones de un Secretario hundido en la ignorancia y flotando en el mar de los privilegios del nepotismo, se le ocurrió la trágica idea de convertir, de la noche a la mañana, a los elementos de tránsito, en elementos de policía, sin la preparación adecuada que fortaleciera dicho cambio. Los pobres elementos de tránsito, ahora los vemos actuar en conjunto con policía municipal, a bordo de unidades policiales, sin más preparación que la que les inspira la lógica y su enorme fe en el Cristo redentor, sin portación de arma, capacitación en combate urbano, traslado de detenidos y una gama impresionante de carencias que los vuelve vulnerables ante el ataque criminal.

El suscrito me agradaría manifestar a quién pudiera corresponderle, que poner a un elemento de tránsito a hacer labores de escolta, es una idea carente de cordura y plagada de una profunda irresponsabilidad. El trabajo de escolta, o protección a funcionarios, requiere de un alto grado de especialización, cuya formación no se limita a una simple academia de policía con duración de escasos cuatro meses, sino que además de años de aprendizaje práctico, se requiere de múltiples capacitaciones realizadas por personal especializado en la materia.

Esperemos que ahora, con la renuncia del ex secretario, realmente pongan en su lugar a un funcionario experto en el área, para evitar que se sigan cometiendo atrocidades como las que día con día les cuesta la vida a cientos de elementos de policía, que no tienen más opción más que obedecer las órdenes de su superior jerárquico, so pena de desfilar en las filas de los desempleados.

Y siguiendo con nuestra crítica constructiva, sería adecuado también que se le pidiera la renuncia al actual Director de Policía, quién en no más de una ocasión se ha visto inmerso en rumores inherentes a vínculos con el Crimen organizado y acoso sexual con las agentes policiales, y cuyo nombre también ha aparecido en narcomantas donde se le recuerda en dónde está parado.

Ojalá estás líneas sirvan de reflexión para hacer conciencia de que una capacitación efímera, puede costarle la vida a los elementos de la corporación. Ah, y por favor, tampoco vayan a caer en los errores de la Fiscalía General, quien ahora le ha dado por capacitar a sus elementos mediante talleres en línea, ya que, al mismo estilo que las farmacias de medicamentos genéricos, piensan que “es lo mismo, pero más barato”.

Deberíamos de comenzar a hacer una campaña para adoptar a muchos altos funcionarios, ya que lamentablemente, muchos de ellos no tienen madre. Un abrazo fraternal.

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