Faltan siete días para que se conmemore la fundación de la ciudad. Más allá de su rica historia, la trayectoria de León es un ejemplo de esfuerzos y trabajo pujante, desde épocas prehispánicas hasta nuestros días.

El recientemente nombrado cronista vitalicio de la ciudad, Luis Alegre, ofrece una entrevista exclusiva para El Heraldo de León, haciendo un recorrido histórico sobre momentos fundamentales del esfuerzo panza verde.

“Hay que pensar la manera como está concebida esta ciudad, que tiene que ver con el Virrey José Antonio de Mendoza, quien realiza una serie de acciones para proteger el camino real a Zacatecas y los minerales de Guanajuato”.

Esta zona era la llamada “Gran nación chichimeca” y desde entonces implicó un reto, pues se trataba de irrumpir en una zona donde de entrada, los naturales eran violentos y eran poco lo que tenían para perder. Por supuesto, se sintieron invadidos y generó una guerra de más de 50 años. Es en ese marco que se concibe una fundación en Valle de Señora.

Con el paso del tiempo, León sería un suelo fecundo para la agricultura, lo que llevaría a una bonanza agropecuaria de siglos, que generaría a su vez alimento para la gente que trabajaba en las minas en Guanajuato capital. Con el paso del tiempo surgirían artesanos y gente dedicada a la piel. Así surgirían artesanos que trabajarían todas las formas de la piel.

“La diferencia es la capacidad para trabajar de quienes llegan a León encontrando una oportunidad, pues hay que pensar que el cuero era utilizado en prácticamente todas las funciones de la vida. Se usaba en caballos, carruajes, vestimenta, herramientas… era lo que hoy en día es el plástico, por eso llegaron artesanos especializados en estos asuntos”, dice el cronista.

Esto generará una constante del gremio de los curtidores, y el del calzado se empezaría a constituir. Por otro lado, la prosperidad en el campo se traduciría a gente dedicada al campo. No hay que perder de vista el comercio enorme de granos y forraje. Hoy en día perdemos la gran cantidad de alhóndigas que hubo en la ciudad, y nos enfocamos solo en la de granaditas, pero no fue la única. La ciudad estuvo llena de bodegas y trojes para almacenar el grano.

 

ZONA DE COMERCIOS

“Históricamente, es una zona de comercio” dice Alegre.

El trabajo con los cuchillos y las espuelas también sería un elemento fundamental. “León tuvo siempre gente con la inteligencia y el empeño para no rendirse. Esto no es un discurso romántico u oficialista. La cuestión de que el trabajo todo lo vence es un hecho. Basta con ser de León para entender que el trabajo dignifica el esfuerzo”, explica el cronista de la ciudad.

La Guerra de Independencia fue un duro golpe y se cayeron muchas industrias, lo que se tradujo a un considerable despoblamiento. Paradójicamente, el Imperio de Maximiliano incluiría a la ciudad en la ruta de comercio. Esto significó servicios de diligencias, que los arrieros volvieran a tomar las rutas.

Pero no todo fue perfecto. En 1888 con la gran inundación, decenas de miles de personas se fueron de León. Cerca de 40 mil personas dejaron de vivir en la ciudad, pero esta volvería a crecer. Lo cierto fue que el origen de la gente de León no ha sido el mismo.

En el siglo XIX, las cosas cambian para todo el país. La primera gran línea de ferrocarril va de Veracruz a la Ciudad de México, pues ese era el puerto de entrada al país. La siguiente gran línea va a Estados Unidos, y es la de México a El Paso… pero en esa ruta es el primer punto México-León.

En León hubo ferrocarril antes que en Monterrey y Guadalajara. Esto es el gran cambio: podemos importar la maquinaria que permitirá no solo exportar, sino conseguir la maquinaria. Esto detonó también un boom de la industria curtidora, y conseguir material directo de Estados Unidos, pues de El Paso se podía conectar hasta Chicago. Por eso Luis Long mandó traer toda la estructura metálica para construir la Casa Madrazo.

El origen de los leoneses ha cambiado hasta llegar a las últimas migraciones, una de ellas fue en los años ochenta, con la gente que vino a vivir tras el terremoto que diezmó gran parte de la ciudad de México. Anteriormente, hubo otros eventos como la Guerra Cristera que movilizaron a mucha gente.

Durante la Segunda Guerra Mundial, León era una ciudad que no descansaba. “León va a trabajar las 24 horas del día. Estados Unidos compraba todo, y fue un momento que en la ciudad se trabajaba tres turnos”.

Hoy en día León es un centro de servicios y turismo de negocios. Con la creación de eventos como SAPICA y ANPIC, incluso antes de que el término “globalización” fuera una palabra de uso común. Así lo recuerda Luis Alegre, quien concluye expresando:

“Hemos pasado de ser curtidores y zapateros a ser comerciantes y de servicios.  A ser turismo de negocios. La gran pregunta es ahora qué sigue con la pandemia. El gran punto es cómo le haremos los siguientes años. Pero no nos rendimos, y si nos caemos, nos levantamos”.

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