
A continuación, se enumeran algunas de las representativas y las más graves.
De acuerdo con el libro “Historia de las epidemias en México”, del historiador José N. Iturriaga, en nuestro país se han registrado alrededor de 100 epidemias graves en los últimos 500 años. Obviamente, el estado y León no son la excepción, y prueba de ello queda plasmada en los libros de quien fuera el cronista vitalicio de la ciudad, Arturo Navarro, y en el artículo “Las epidemias en Guanajuato” escrito por Héctor Hesiquio Rodríguez Martínez.
Uno de los primeros ejemplos de enfermedades virales que llegaron a Guanajuato,y se propagaron terriblemente en León ocurrió desde tiempos de la colonia, y los habitantes prehispánicos de estas tierras llamaron “matlazáhuatl”, que en 1737, cuando empezó, no se sabía con certeza su origen, pero los historiadores modernos han determinado que se trataba de tifus o peste. Inició en Tacuba, pero se esparció en todo el país y dos años después llegaría a León. Fue el historiador Cayetano Cabrera Quintero. Fiebre, sangrado por nariz y boca y dolores intensos en el estómago eran los principales síntomas.
Como en toda enfermedad epidémica, fueron los más desfavorecidos a quienes peor afectó la pandemia. En esos tiempos de Nueva España los indígenas resultaron afectados. Rodríguez Martínez apunta que en León afectó seriamente la economía, pues no había gente que trabajara en los campos.
Pero las enfermedades apenas comenzaban. Tiempo después llegaría la viruela. Ambos males atacarían en diversas ocasiones, como explica Navarro: Matlazáhuatl: 1643 -murieron 5 de cada 6 indios-, 1736, 1738 y 1762. Viruela: 1706, 1779, 1780, 1804, 1815, 1830, 1840, 1911 y 1929-31.
VIRUELA
La epidemia de viruela asoló al mundo durante el siglo XVIII, cobrándose millones de vidas. La enfermedad tenía varios brotes, que iban y venían de forma constante. Afortunadamente, en esta ocasión ya hubo un salvador. Navarro apunta: “El 23 de noviembre de 1804 se recibió en León al primer vacunador contra la viruela doctor Francisco Javier de Balmis, quien la aplicó a 184 niños”.
De acuerdo con la página del Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (CDC, por sus siglas en inglés) la viruela produce un sarpullido con ampollas, picazón, cansancio y fiebre. El sarpullido aparece primero en el estómago, la espalda y la cara, y puede después extenderse por todo el cuerpo, produciendo entre 250 y 500 ampollas que causan picazón.
Aunque la historia cambia, la humanidad será en esencia la misma. Así como hoy en día las autoridades anunciaron la llegada de las vacunas con bombos y platillos: “El 31 de marzo de 1840. El Prefecto Julián de Obregón informó sobre la
aplicación de vacunas contra la viruela a 16,137 habitantes. La viruela se erradicó en 1942”.
Otra de las peores enfermedades decimonónicas fue el tifo, que cobró miles de vidas en la ciudad. Se cuenta que 1892 Juan Velázquez, un devoto de la Virgen de la Luz, pidió fervorosamente que acabara el mal del tifo, a cambio que encendieran una lámpara roja en conmemoración del hecho, y el milagro. Hasta el día de hoy esa lámpara pende de las torres de la catedral de la ciudad.
Por su parte, Navarro Valtierra cita los brotes de tifo: de 1829-31, 1892, 1914-1916. Fue erradicado en 1950.
LA GRIPE ESPAÑOLA
El siglo XX traería más epidemias al mundo. La más grave y representativa de las primeras décadas fue, sin duda alguna, la gripe española.
Propagándose a finales de la Primera Guerra Mundial, afectó a León de manera inevitable, de modo que en esos años también tuvo que posponerse la Feria de enero… tal como dice la sabiduría popular, no hay nada nuevo bajo el sol.
El artículo “La epidemia de influenza española en México: 1918” del Instituto de Investigaciones sociales de la UNAM, apunta:
“En 1927 el bacteriólogo Edwin Oakes Jordán publicó su estudio Epidemic Influenza en el que afirmaba algo escalofriante: que las defunciones causadas por la influenza habían ascendido a 21 642 283.1 De estas muertes, casi 16 millones ocurrieron en Asia; más de dos millones en Europa; 1 millón 300 mil en África, y más de un millón en Norteamérica”.
Pero… ¿qué ocurría en el estado? En el texto antes citado se explica que Al mismo tiempo, en dos minas de Guanajuato: La Providencia y San Juan de Luz y Anexas.
Durante todo el siglo XX, las pandemias y epidemias continuarán. Basta con citar la llegada del VIH en los ochenta, y la influenza AH1N1. Hoy en día, la humanidad se enfrenta al coronavirus.
LOS MALES DEL SIGLO XXI
Los años ochenta fueron los de una de las peores pandemias del siglo XX: El VIH-Sida. Fue un 5 de junio de 1981 cuando se registró el primer caso en el planeta. En ese entonces, el antes mencionado CDC advertía de una extraña y nueva pulmonía que atacaba a hombres sanos homosexuales, que habían sido tratados en California. Inicialmente, se pensaba que solamente afectaba a las personas con esta preferencia sexual, pero con el paso de los años avanzaron los estudios y se informó que, literalmente, cualquiera podía contagiarse de esta terrible enfermedad que hasta el día de hoy continúa vigente.
En México, el primer caso de VIH ocurrió en 1983, y para atender a las personas que viven con VIH se fundó el El Consejo Nacional para Prevención y Control del SIDA (CONASIDA), mientras que en el estado de Guanajuato existe el Consejo Guanajuatense para la Prevención del VIH Sida (COGUSIDA) y es muy importante hacer mención que, con el objetivo de ampliar el conocimiento sobre VIH/SIDA y otras ETS, del 28 de noviembre al 1º de diciembre de 2007, se llevó a cabo el X Congreso Nacional sobre VIH/SIDA y otras Infecciones de transmisión sexual en León.
La influenza A (H1N1) fue otro de los grandes males previos al coronavirus a inicios del siglo XXI.
Corría el año 2009, y México se convirtió en el epicentro de la pandemia, de la misma forma que ahora lo son Italia y sobre todo, China. Ya desde entonces se recomendaba el uso del cubrebocas que hoy en día es tan común.
Es cuestión de tiempo para salir airosos, como de los males previos.