Estamos viviendo tiempos difíciles, un momento inédito que sin duda nos llevará a tener un cambio radical en nuestras existencias.

Para quienes llevan varias semanas de encierro y para quienes apenas iniciarán a experimentar esta sensación que gran parte de nosotros nunca hemos experimentado de estar en cuarentena por una contingencia sanitaria, les traerá consigo un remolino de emociones que sólo un especialista podrá comprender.

Karla Serrano Baños, acompañante en bioneuroemoción por el Instituto Enric Corbera y terapeuta en biodescodificación, hipnosis ericksoniana y programación neurolingüística, nos comparte su aportación para esta Semana Santa.

¿Fluyes o te reprimes?

Hay emociones que son inevitables sentir, no las podemos eliminar y controlarlas sería un error. Lo que podemos hacer es aprender a expresarlas, aprender a gestionarlas y descifrar el mensaje que tienen para nosotros. Con esto nos ayudamos a liberar el estrés que causa reprimir las emociones.

Y ¿Por qué es inevitable sentirlas? Porque ya venimos con ellas, nuestro cerebro ha evolucionado y ciertas emociones básicas son parte de nuestro paquetito emocional desde que nacemos. Estas emociones básicas son: alegría, tristeza, miedo, desagrado (asco) e ira.

Pero ¿Qué es una emoción? ¿Para qué nos sirven? La palabra emoción viene del latín, del verbo «emovere», (mover, trasladar) con el prefijo «e» (hacer mover). Las emociones son reacciones en nuestro cuerpo, es decir, impulsos biológicos que nos fuerzan a actuar, que nos obligan a tomar acciones. Las emociones  no son ni buenas ni malas, es la reacción de nuestra mente para adaptarnos a la vida.

Todos los mamíferos sentimos estas 5 emociones básicas. Tenemos comportamientos peculiares para expresar nuestras emociones, dichos comportamientos han sido grabados en nuestra genética, es decir, son herencia de nuestra evolución como especie y los estamos reforzando y reafirmando con el aprendizaje que recibimos de nuestra familia, pareja, amigos, trabajo, etcétera.

Al sentir una emoción, el cuerpo se prepara para responder con cambios físicos. Simplemente, en este momento, estés en donde estés, imagina en una mesa, un gran limón partido a la mitad. Imagínate las reacciones biológicas que tu cuerpo detona cuando estás constantemente generando la misma emoción una y otra vez en silencio y en tu mente.

Las reacciones biológicas que el cuerpo experimenta ante las emociones afectan el sistema nervioso autónomo, el sistema endócrino, el sistema inmune, el sistema osteoarticular, por mencionar los más importantes.

Es por esta razón la importancia de observar cómo estamos alimentando nuestra mente subconsciente. El objetivo de este artículo es que sepas que tu entorno influencia tu biología y por ende tu sistema inmunológico. Sé más consciente de cómo estás alimentando a tu mente con lo que ves, lo que escuchas y lo que hablas. Eso es cuidarse emocionalmente. No elegimos qué emociones sentir, simplemente ocurren sin que podamos controlarlas. Nuestra mente subconsciente reacciona a los estímulos externos que recibe por medio de nuestros 5 sentidos. Una vez recibida la emoción, se reflejarán fisiológicamente en nuestro cuerpo.

Todos nosotros sentimos las mismas emociones pero la forma de gestionarlas es propia de cada uno. Esta forma de gestionarlas tiene que ver con el mundo en el que vives, es decir, el mundo que te creas en tu mente de acuerdo a tus creencias, valores, opiniones y pensamientos. A partir de tus vivencias a lo largo de tu historia de vida, el cerebro predice y construye las experiencias que le son familiares o conocidas.

Las emociones se expresan a través del cuerpo

Hablemos del miedo, las reacciones más frecuentes que se detonan son: el corazón bombea con mayor velocidad, sudoración y la sangre fluye a las piernas. Con esto nuestro cuerpo nos está preparando para salir corriendo del peligro inminente que nos  atemoriza. El miedo es la emoción más fácil de producir en cualquier animal. Basta con crear una experiencia, ya sea imaginaria o real, que sea interpretada como amenaza de un daño físico o emocional. Una vez tomando consciencia del miedo imaginario, pasará a ser tan real que pondremos sobre él toda nuestra atención y así provocamos la preocupación, que es un miedo crónico y dañino. Somos capaces de reproducir el miedo en nuestra mente durante años sin necesidad de estar en contacto directo con el peligro real. Otras reacciones físicas que nuestro cuerpo experimenta cuando sentimos miedo son descarga de adrenalina, dilatación de pupilas, aumento de la tensión arterial, contracción muscular, disminución de la circulación de la piel, relajación de esfínteres, en casos extremos con pérdidas de orina, respiración entrecortada, entre otras.

Respecto a la ira o enojo las reacciones que nuestro cuerpo experimenta con mayor frecuencia son: aumento de la frecuencia cardíaca, aumento de la presión arterial, palidez del rostro, sudor, aumento en los niveles de adrenalina y noradrenalina, respiración rápida y agitada, alta tensión muscular en todos los músculos, brazos y piernas tensos, tensión de cervicales, mandíbula apretada, dientes apretados.

Para cada una de las 5 emociones básicas existen las reacciones fisiológicas que nuestro cuerpo detonará inmediatamente y de manera subconsciente si nuestra mente cree que está ante el estímulo ya sea real o imaginario de dicha emoción.

Recomendaciones

Como vimos, no hay forma de evitar, controlar o eliminar las emociones. Lo que has hecho hasta ahora, en muchas ocasiones, es reprimir las emociones, lo cual no es recomendable. Te invito a integrar estos hábitos para poder liberar las emociones y aprender a gestionarlas:

1)      En hojas blancas y con tinta roja, escribe como venga todo lo que estás sintiendo, ya sea coraje, impotencia, miedo, tristeza, frustración. No importa cuántas hojas utilices. Una vez que hayas terminado de escribir, rompe y tira esas hojas.

2)      No te reprimas, si al escribir estas hojas, te dan ganas de llorar, llora; si te dan ganas de golpear, hazlo con un cojín o almohada; si quieres gritar de igual forma, grita en el cojín o la almohada. Lo importante es que no reprimas la emoción cuidando de tu integridad física y la de los demás.

3)      Realiza respiraciones profundas de 2 a 5 minutos al menos, 3 veces al día.

4)      Haz ejercicio, por ejemplo, 1 minuto de sentadillas, lagartijas, saltos con sentadillas, planchas. Sé creativo o creativa.

5)      Medita.

6)      Sonríe. Ríete y haz reír al menos a 3 personas al día

7)      Agradece.

8)      Haz algo por alguien más durante el día.

Con estos fáciles consejos tendrás una mejor gestión de tus emociones

Si te gustaría aprender a gestionar mejor tus emociones o incluso ayudarte emocionalmente con algún síntoma físico, contáctame. Facebook & Instagram: @TerapeutaKarlaSerrano y su Sitio Web: Http://www.karlaserrano.com

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