Este 16 de enero de 2020, todos los personajes que engalanan la saga de “El Señor de los Anillos” están de luto, pues falleció a los 95 años Christopher Tolkien, quien no solo fue hijo del famoso escritor J.R.R. Tolkien, sino además su principal editor y albacea.

La noticia se difundió en todos los medios gracias a Twitter. Todos los lingüistas, literatos, estudiosos de la literatura inglesa y filólogos lo lamentaron a lo largo y ancho de las redes sociales. Uno de los primeros en difundirlo en español fue la Sociedad Tolkien Española, que publicó:

“Nos llega la triste noticia de que Christopher Tolkien, hijo de J.R.R. Tolkien y el mayor experto en su obra, ha fallecido a la edad de 95 años”.

Quizá muchos de sus aficionados no lo sepan, pero la importancia de Christopher para el fenómeno literario y cultural que sería todo el mundo que creó (conocido como “El Legendarium”) fue crucial, pues se enfocó en producir unas impecables ediciones de su obra, y además de “pulir” los mapas de la Tierra Media, que en su primera versión resultaban bastante confusos para el lector promedio.

Tolkien padre dejó inconcluso “El Silmarillion” cuando murió en 1973. Iba a ser su obra maestra y jamás la pudo ver impresa y exhibida en los aparadores de las librerías. Sería Christopher quien la corregiría y publicaría hasta 1977.

Con el paso de los años, Christopher se convertiría en uno de los más grandes expertos de la obra de su padre a nivel mundial y no cesaría de difundir su trabajo. Incluso en 2006 publicó “Los hijos de Hurin”, que fue otro de los textos inconclusos del escritor y narra la Primera Edad de la Tierra Media.

Lo cierto fue que Christopher no estuvo muy de acuerdo con la adaptación cinematográfica de Peter Jackson, pues en su opinión, la saga conformada por “La Comunidad del Anillo”, “Las Dos Torres” y “El Retorno del Rey” son obras para ser leídas y por tanto, imaginadas… para bien o para mal es gracias a las películas que se conoce en el imaginario colectivo.

En León y en todo Guanajuato se puede conseguir y encargar la obra escrita por J.R.R. y editada por su hijo. Se trata de una historia que plasma no solo un universo con sus propios lenguajes inventados, sino además valores universales como la lucha del bien contra el mal, el poder corrompiendo a quien lo porta, la amistad, la lealtad, el liderazgo y el honor. Unos libros que se seguirán leyendo siglos después.

El hijo de Tolkien pasó los últimos años de su vida en Francia, donde se comportaba de manera discreta. El funeral se llevará a cabo en la región francesa de Var, cumpliendo así su voluntad póstuma.

Sin duda alguna Christopher deja un hueco en las letras inglesas y la literatura fantástica, pero también deja en la orfandad a Bilbo, Frodo, el dragón Smaug e incluso a Gandalf y al malvado Sauron.

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