La pendiente en la calle Ferrocarriles, en la colonia San Martín de Porres, requiere un par de topes para evitar que haya más funestos accidentes, como el caso de la niña que fue atropellada mientras iba por las tortillas.
La colonia San Martín de Porres se encuentra por el bulevar Juan Alonso de Torres, no muy lejos de Los Olivos. El lugar parece tranquilo, pero en la calle Ferrocarriles, que es una de las principales, los vehículos y los seres humanos por igual tardan en subir una pendiente. Así ha sido desde que la gente comenzó a poblar la colonia, desde el siglo pasado.
El problema es que en ocasiones los coches pasan a gran velocidad, y para la gente es difícil quitarse del camino a tiempo. Es por ello que los vecinos sugieren más señalética y de ser posible, topes. Uno de los casos más recientes ocurrió el sábado, cuando una niña de nombre Lupita fue atropellada. Aunque la pequeña presentó lesiones que no ponen en riesgo su vida, sí es necesario, como dice el dicho, tapar el pozo antes de que haya niños ahogados.
OPINIÓN
Diana Camacho es una de las muchas residentes de la colonia San Martín de Porres. Subir y bajar la pendiente jalando y empujando una carriola es para ella una labor titánica. Su esfuerzo es cotidiano, así como el constante transitar de los coches.
Margarita, otra residente de esta colonia, es concreta respecto a lo que se le pide a las autoridades: “Más topes. Eso es necesario. Los coches pasan rapidísimo, y así siempre ha sido”.
Por su parte, Julieta Olmos, también vecina de la colonia, explica: “La señalética es necesaria. Ahorita lo que le pasó a la niña no le costó la vida, gracias a Dios, pero esperemos que no vuelva a pasar algo semejante”, dice, mientras los coches no dejan de pasar.
