COLUMNA, CINE ARTE Y OTRAS CURIOSIDADES

Dedicarse a algo que tenga que ver con el arte no es sencillo, en México aún hay muchas ideas acerca del arte, así que la carrera de resistencia de alguien que quiere ser artista a veces inicia desde casa intentando sortear esos comentarios que podrían desanimarte y que van más o menos así: “¿pero de qué vas a vivir?”, “de eso te vas a morir de hambre”, “esas carreras sólo son para niños ricos que los mantienen”, entre otras cosas.

Por suerte hay personas que deciden luchar contra todo y trabajar por el sueño de dedicarse al arte, ese arte que en alguna de sus vertientes elige a las personas que los honrarán con sus obras de uno u otro modo.

Elisa Carrillo desde pequeña estuvo interesada en la danza, sus padres pudieron notarlo, así que, la impulsaron a bailar. Nació en Texcoco y desde los 6 años estudió danza clásica simplemente porque le gustaba y lo disfrutaba. Estudió en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del Instituto Nacional de Bellas Artes, y posteriormente ganó una beca para continuar sus estudios en The English National Ballet School de Londres, Inglaterra, dejando su país a los 16 años.

A los 18 años se le presentó otra gran oportunidad siendo contratada para estar dentro del Stuttgart Ballet de Alemania, en donde comenzó a consolidarse como bailarina a la par que estudiaba para maestra de ballet en el ministerio de cultura de la República Federal Alemana. Su pasión siguió rindiendo frutos debido a que posteriormente fue contratada en el Staatsballett de Berlin en donde llegó a ser Prima Ballerina, papel que desarrolla hasta la fecha.

Debo confesarles que supe de Elisa hasta esta semana que me enteré que fue reconocida con el premio “Benois de la Danse” en la categoría a Mejor Bailarina, dicho premio es uno de los más importantes para la danza a nivel mundial y al leer un poco más de ella supe que con ese premio se convierte en la primera latinoamericana en obtener los 3 premios más importantes de la danza clásica: el del Festival Internacional Dance Open de San Petersburgo; El Alma de la Danza que entrega el ministerio de cultura ruso y el “Benois de la Danse”, también es la primera mujer mexicana en recibir tal distinción.

Además de todo lo anterior es co-directora de la Compañía de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes; es embajadora de la cultura en México y miembro del Consejo Internacional de la Danza de la UNESCO.

No obstante, lo que me dejó más impresionada es que tiene un papel muy activo en nuestro país respecto a la danza por medio de la Fundación Elisa Carrillo A.C., que tiene como objetivo impulsar la difusión, educación y desarrollo de la danza en México a nivel nacional e internacional, también apoya  a nuevos talentos a conseguir becas en buenas escuelas de danza en el extranjero al tiempo, y tiene un festival llamado “Danzatlán” por medio del cual promueve la danza clásica, contemporánea y folclórica entre otras al tiempo que dedica galas de gran calidad a grupos vulnerables de la sociedad, quienes por lo general tienen poco acceso a dichas expresiones artísticas.

El arte sin duda es una carrera difícil, de resistencia, a ella misma le ha costado horas de esfuerzo, de sudor y lágrimas, le ha costado estar lejos de la familia, pero finalmente ha logrado una posición importante dentro de su carrera mostrando que sí se puede, que es posible lograrlo aunque no sea fácil. Y lo mejor de todo es que no solo nos muestra que sí se puede, sino que además de cumplir tus sueños también puedes ayudar a otros a cumplir los propios.

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