
De no haber sido por una pequeña computadora, el viaje a la Luna jamás se habría consumado. Además del esfuerzo humano, está el esfuerzo informático. Hoy en día las computadoras nos llevan a nuestro destino gracias al GPS, pero en su momento, el Apollo Guidance Computer (AGC) llevó a Armstrong y su tripulación a la Luna.
De acuerdo con Rafael Clemente en su libro “Un pequeño paso para un hombre: la historia desconocida de la llegada del hombre a la Luna”, la máquina era un verdadero prodigio de la tecnología de aquel entonces. Era una pieza tan importante, que la NASA contrató el diseño al Instituto Tecnológico de Massachussets, antes incluso que la nave misma.
Sin embargo, para el día de hoy se trata de una computadora muy simple y obsoleta. El AGC usaba dos tipos de memora: una de 72 kilobytes para almacenar programas, y otra de 4 kilobytes para los datos. Se suele decir que hoy en día un teléfono celular tiene más capacidad, pero de acuerdo con Clemente, se trata de una comparación injusta.
El autor del libro antes citado, quien es articulista para el diario “El País” y vivió de cerca el lanzamiento del Apolo 15, además de fundador y ex director del Museo de la Ciencia de Barcelona, explica, con cierta ironía: “está claro que el AGC no podía enviar videos, pero en cambio fue pionero en numerosas técnicas que hoy se siguen utilizando (…) por otra parte, no se le permitía fallar. Nunca. Ese era un requisito básico. Si por cualquier caso la máquina se detenía, comenzaba a iniciar la secuencia restaurando datos”.
Los interesados en el tema pueden checar el simulador en línea del AGC: http://www.svtsim.com/moonjs/agc.html
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