Está bien, quizá la luna no es de harina, pero usando el maravilloso recurso de la imaginación, no me dejarán mentir, las tortillas parecen luna llena, en especial las de masa azul y las de harina.

A penas se está terminando el mes y yo quiero seguir celebrando a nuestro México, porque hay tanto por reconocer, por celebrar, tanto de lo cual estar orgulloso, hay tanta riqueza y tantos mexicos en uno solo que me parece necesario resaltarlo. Nuestra gente, nuestra música, nuestra comida y más.

Las tortillas de maíz son básicas de nuestra gastronomía, pero también lo son las tortillas de harina, en especial si hablamos del norte del país, aunque en todos lados las comemos en especial en una deliciosa quesadilla o sincronizada (queso, jamón, lechuga, jitomate, cebolla y jalapeño).

Surgieron como una adaptación que hicieron los españoles sefardíes que no se acostumbraron del todo a la tortilla de maíz, e incluso nuestra tortilla también tiene cierto parecido al “roti” de la India. No hay duda de que somos el resultado de muchas mezclas, lo cual no considero que esté del todo mal, a pesar de los pesares.

La tortilla de harina es muy consumida en los estados de Chihuahua, Sonora, Sinaloa, en algunos lugares de la república las preparan sin manteca y sin sal, mientras que las tortillas de Baja California son famosas porque llevan manteca, sal e incluso a veces se les agrega requesón para dar un toque aún más delicioso; algunas otras son más grandes de lo nomal y por ejemplo en Sonora, eran un platillo disfrutado por pocas personas y sus familias, hasta que algunos restaurantes las fueron sumando a su menú y eventualente fueron empacadas para su comercialización.

Se dice que la primer referencia a este alimento la hizo Miguel Constanzo en 1769 en su diario de expedición a Monterrey, California.

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Esta modalidad de tortilla es la estrella de un platillo característico de Chihuahua que de seguro todos hemos probado: los burritos; mismos que surgieron aproximadamente en 1849, cuentan con diversos rellenos, pero, los más famosos llevan carne como base desde sus inicios y otros ingredientes tal como son el queso, chorizo, frijoles y más.

La tortilla de harina ha sido más fácil de internacionalizar por la facilidad del trigo, practicamente existe en todo el mundo y resulta una alternativa práctica y deliciosa al pan, pan de pita, panecillos ingleses e incluso a las galletas, ya que, sirven para envolver comida, para usarse a modo de cuchara, combinan practicamente con cualquier cosa sea dulce o salada, sin olvidar que son deliciosas, en especial las más artesanales que se hacen a mano e incluso cocidas a leña.

Sin duda la gastronomía de nuestro país es basta, cambia por regiones tal como cambia la vegetación y los paisajes para darnos una variedad que casi cualquier país envidiaría. Hay detalles característicos tal como las tortillas de maíz, base de nuestra gastronomía; el mariachi, música nacional por excelencia; el tequila, nuestra bebida embriagante más famosa y el rey de nuestra comida, los tacos… sin embargo no debemos olvidarnos de nuestro son jarocho, nuestros danzones, de nuestro mezcal, bacanora, pulque, de las tortillas de harina, de los distintos y deliciosos moles, los pozoles con sus variaciones. Hay que valorar y cuidar lo que somos mientras conocemos todo lo que el mundo tiene para nosotros. Cuidemos de nuestras raices y disfrutemos de nuestras alas.

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