
Destacó que la manera cómo se vive el efecto de la inflación depende del gasto de cada hogar, de cada ingreso.
“Hay estudios en la Encuesta de ingreso-gasto de los hogares”, que determinan que, de siete salarios mínimos para abajo, la gente gasta principalmente en tres conceptos: vivienda, transporte y alimentos. Esos tres son los que más “le pueden” a las familias. Y lo que está pasando es lo que conocemos como el efecto sustitución que es cuando las personas, en época de inflación, le dan prioridad a lo más esencial.
Durante la inflación las personas sabemos que no podemos dejar de comprar alimentos y entonces lo que se sacrifica son otros conceptos como el entretenimiento o el estrenar ropa, por ejemplo”.
Recalcó que en economía a esto se le conoce como elasticidad. Un producto, mientras más esencial es, menos elástico se vuelve, menos lo dejas de comprar porque es necesario para sobrevivir.
“Más que dejar de comprar es priorizar lo que se compra porque no alcanza más que para lo básico”, destacó.
Comentó que la inflación va a persistir un buen tiempo. “Todavía el año que viene va a continuar. Empieza a ver signos de freno en la economía, por ejemplo, en Estados Unidos ya se ven los efectos de los aumentos de las tasas de interés lo que nos hace pensar que probablemente sigamos dentro de la inflación pero ya no más alta”, señaló.
“La inflación es muy notoria para los que tenemos un sueldo fijo, porque uno no puede aumentar su salario de un día para otro, y a medida de que las empresas sean más productivas esto irá estabilizando. Las empresas no pueden cargarle al consumidor todo el impacto de la inflación al consumidor y lo que se les está pidiendo a los productores de los 24 elementos que conforman la canasta básica es que sacrifiquen un poco su margen de utilidad y que “aguanten” los aumentos, para apoyar a quienes menos tienen”, finalizó.