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La historia de un héroe

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La madrugada de un día como hoy, 15 de abril pero de 1912, sucedió el hundimiento más famoso de la Historia moderna: el Titanic se sumergió en las gélidas aguas del Atlántico tras chocar con un iceberg, convirtiéndose en un hito no sólo de la cultura general sino de la popular. Todos conocemos la historia gracias a la película de 1997 dirigida por James Cameron.

MANUEL URUCHURTU

Lo que quizá muchos desconozcan es que un mexicano viajaba en el lujoso transatlántico, convirtiéndose en una de las mil 500 muertes del llamado “Insumergible de los mares”. El caballero en cuestión se llamaba Manuel Uruchurtu, y su historia está repleta de mitos, verdades, malos entendidos y leyendas… como todo lo que concierne al Titanic.

Manuel Uruchurtu vino al mundo un 27 de junio de 1872 y su familia pertenecía a la élite de Porfirio Díaz. Fue un sonorense de clase alta y abolengo que se dedicó de lleno a la política y el derecho. Dejó su tierra natal para ir a estudiar la carrera en la Ciudad de México y tuvo una vida como la de muchos miembros de la clase alta de finales del siglo XIX y principios del XX: se casó con Gertrudis Caraza y Landero y tuvo siete hijos.

Los problemas de Don Manuel comenzaron cuando inició la Revolución Mexicana. Era obvio que un amigo cercano del grupo de los Científicos y favorecido de Porfirio Díaz se metería en serios problemas con los convulsos cambios del país, de modo que hizo lo que muchas personas con recursos: se mudó a Europa con su familia.

Una vez en Francia -la tierra favorita de Porfirio Díaz y sus amigos- se encuentra con el yerno de su amigo, el diputado Guillermo Obregón, yerno de Ramón Corral, prominente miembro de los científicos, quien intercambia el boleto del Titanic en primera clase con el número No. P C 17601 y un valor de 27 libras esterlinas. Una exorbitante fortuna para la época. Don Manuel tenía pensado viajar en el transatlántico “Paris”, pero sin saberlo, marcaría su vida.

Como dato curioso, es inevitable vincular la forma en la que Don Manuel viajó, muy similar a la de Jack Dawson, personaje ficticio interpretado por Di Caprio en la cinta de los noventa.

Todo nos lleva a la noche del 14 de abril, cuando el Titanic comienza a hundirse, y Don Manuel se ve protagonizando una de las muchas historias de heroísmo: sube a un bote salvavidas gracias a su profesión de político. El bote estaba repleto, y es cuando ve a Elizabeth Ramell-Nye, una mujer que suplicaba salvarse para ver a su esposo e hijo. Uruchurtu hizo un trato: daría su vida con tal que Elizabeth fuese a buscar a la familia del mexicano, platicándole sobre sus últimos momentos.

Fue así como se convirtió en una leyenda.

 

LA POLÉMICA

Pero la historia no termina allí. Guadalupe Loaeza, famosa cronista de la clase alta mexicana, publicó su libro “El caballero del Titanic”, donde narra a mayor detalle la historia anterior. Después de que el libro se hiciera célebre, declaró que no hay datos concretos de la historia de heroicidad de Don Manuel. Hasta el momento la familia Uruchurtu defiende su versión.

Lo cierto es que la página “Encyclopedia Titánica”, quizá el mejor recurso de internet sobre el tema, menciona al mexicano, a Mrs. Elizabeth, y refiere a que el caballero salvó a “una dama”, sin detallar más datos.

Entre la verdad o la mentira, entre el mito o los hechos, la historia del Titanic y todos sus tripulantes es una de las más apasionantes del siglo XX.

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