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La espada del libertador

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Nadie pone en tela de juicio que Simón Bolívar es uno de los más grandes héroes de toda Latinoamérica. Su figura, su influencia, sus acciones, se conocen desde Baja California hasta la Patagonia. No hay país hispanohablante que no tenga una calle, una escuela, un bulevar o una estatua con su nombre.

Es por ese motivo que el robo de un objeto que perteneció a él, cimbraría a toda una sociedad, hecho que ocurrió y que esta semana vamos a recordar.

La madrugada del 17 de enero de 1974 la gente de Bogotá, Colombia, dormía tranquilamente. En el museo dedicado al Libertador de las Américas, La Quinta de Bolívar, la vigilancia era escasa, con solo 2 guardias que hacían rondines, y desconocían que había dos hombres que se escondieron entre dos cañones que eran parte del museo y se escondieron antes del cierre del recinto. La puerta de acceso principal cerraba con una cadena y un candado.

Los dos hombres emergieron de los cañones, para forzar la entrada y amagar a los guardias. Llegaron hasta el ala donde se encontraba uno de los artículos más valiosos: se trataba de la espada de Simón Bolívar, cuya empuñadura era de oro macizo y tenían incrustaciones de piedras preciosas. Sin más, rompieron la vitrina y se llevaron el arma, dejando un papel con un mensaje: “¡Bolívar, tu espada vuelve a la lucha!”.

El robo fue perfectamente planeado, con total sincronía y sin derramar una gota de sangre. El grupo guerrillero M-19 se adjudicó el crimen, pintando su nombre en toda la sala y huyendo en un coche Renault.

Los responsables tenían el nombre completo de Movimiento 19 de Abril y surgieron después de las irregularidades en las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970 en Colombia. Álvaro Fayad, conocido como ‘El Turco’ fue el comandante de todo el acto. Más que un delito, ellos lo definieron como un acto político.

EL SIMBOLISMO

No se trataba solamente de una valiosa espada, sino de un símbolo. Un ícono que importaba no únicamente a Colombia, sino a toda América Latina. La espada evocaba ideales, lealtad, valentía y sobre todo libertad… algo que M-19 sabía muy bien y que supo capitalizar en la tensión política que vivía su país.

Lo cierto fue que durante años la Espada del Libertador estuvo perdida, y no se supo nada de ella, salvo leyendas y declaraciones sin confirmar.

Una de las muchas versiones es que el acero terminó en manos del narcotraficante Pablo Escobar (momento que queda plasmado en el segundo capítulo de la serie ‘Narcos’), quien se la regaló a su hijo. Años después, este declararía: “pasó lo que haría cualquier adolescente que recibe ese regalo: acabó refundada por allí”. Al respecto, hay una foto el joven con una espada, pero no existe información suficiente para confirmar si era la de Bolívar.

También se creyó que llegó hasta Cuba, con Fidel Castro, pues él compartía los ideales del grupo M-19.

Durante 17 años la espada de Simón Bolívar estuvo perdida. Incluso se llegó a pensar que jamás se volvería a ver. Sin embargo, en enero de 1991 el caso daría un giro inesperado y espectacular, cuando hubo acuerdos entre el gobierno colombiano y el M-19 para por fin, entregar el arma en un acto público en el que participaron familiares de los orquestadores del robo. Aquello definió un antes y un después en la historia del país de Gabriel García Márquez.

Hoy en día, la llamada ‘Espada Libertadora’ está resguardada en la Casa de Nariño.
El robo de la Espada de Bolívar, así como lo que representa y todo lo que ocurrió después, parece la trama de una historia de realismo mágico, revuelta entre mentiras, exageraciones y datos duros. No puede resultar más adecuado citar la frase más célebre de Gabriel García Márquez: “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla».

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