
El 2025 está a unos días de llegar a su fin, y con él, viene la esperanza y los mejores deseos para el próximo ciclo. Lo que quizá muchos no recuerden, es que hubo un momento en la historia del siglo XX en el que el planeta casi llega a su fin.
El impacto de este hecho histórico fue tal, que no hubo un solo país, una sola ciudad ni un solo pueblo o comunidad en el que no se respirase la tensión y el miedo a un final inevitable y desastroso. Incluso en Guanajuato y León fue un tema de conversación. Aunque al final todo se solucionó, hoy ha quedado grabado como uno de los eventos más serios y tensos de la Guerra Fría.
Se trató de la Crisis de los Misiles, hecho registrado día por día en este medio informativo, y que quienes lo vivieron, lo recuerdan aún. Antes de que concluya el 2025, es buena oportunidad para recordarlo, porque al final de los hechos, prevaleció la esperanza.
Todo comienza con la Guerra Fría, aquella tensa etapa entre los países capitalistas y comunistas, los primeros encabezados por Estados Unidos, y los segundos, por Rusia, la entonces Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas. Esta nación, liderada por Nikita Jrushchov, instaló misiles nucleares en Cuba para disuadir a Estados Unidos de invadir la isla que era comunista y equilibrar el poder.
Pero las cosas no se quedaron así nada más. En el año 1962 toda la tensión estalló como una olla exprés, pues un avión espía estadounidense detectó las rampas de lanzamiento, por lo que le informó de inmediato al presidente John F. Kennedy, quien de inmediato exigió la retirada del armamento.
Todos los periódicos del mundo, todos los noticieros de radio y televisión, informaron respecto a cómo se iba desarrollando el conflicto, que aumentó cuando un avión espía U-2 es derribado sobre Cuba, que si Kennedy ordenaba invadir, empeoraría las cosas. Fue en ese momento que todo estuvo a punto de llegar a su fin. La guerra atómica estaba, literalmente, a una declaración de un político.
EL IMPACTO
“A UN PASO DE LA GUERRA” fue noticia de primera plana que publicó este medio el 23 de enero de 1962, con el estresado rostro del presidente Kennedy en la fotografía principal. Toda la gente de la ciudad, y de todo el mundo, temían que la guerra estallara.
“Si surge una agresión habrá, de inmediato, represalia nuclear”, advertía la noticia del día siguiente, como una declaración del presidente Khruschev.
En México, el impacto de este acontecimiento se sintió de forma concreta y definitiva. Hoy en día se pueden consultar varias fuentes, como la de la página de la Secretaría de Relaciones Exteriores, donde se lee el artículo ‘Guerra Fría, propaganda y prensa: Cuba y México ante el fantasma del comunismo internacional, 1960-1962’ escrito por Gabriel López López de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, y el artículo disponible en la página de Banxico, que informa:
“El gobierno de México entendió perfectamente el peligro militar. Y además comprendió que el problema de la relación con Cuba había cambiado de esencia. Ya no era sólo cuestión de paralelismos históricos, simpatías románticas o posturas doctrinales en el orden diplomático. El problema se había trasladado a los campos mucho más delicados de la seguridad nacional y de la capacidad militar”.
Finalmente, todo terminó bien, pues La crisis se resolvió con la retirada de los misiles soviéticos de Cuba y la declaración pública de Estados Unidos de no invadir la isla.
Hoy en día, este momento se recuerda con tensión, pero también con esperanza.