El pasado 2 de febrero, Joshua Tadeo Martínez, cumplió su sueño de conocer a su banda favorita: Caifanes. El joven, originario del Coecillo, tenía un diagnóstico de osteosarcoma, un cáncer óseo que llevó a que le amputaran una pierna.
Aun así, logró platicar con sus ídolos, acompañado de su mamá y su tía quienes también son fans. En días recientes, Joshua perdió la vida.
Su historia es una muestra de resiliencia, amor y fortaleza. Gracias a Voluntarios Mágicos, pudo hacer realidad uno de sus sueños más grandes.
Josué Flores Valadez, integrante de Voluntarios Mágicos, recordó cómo comenzó esta travesía, cuando la mamá de Tadeo se comunicó a través de redes sociales con la organización. Flores respondió con entusiasmo, decidido a cumplir el sueño del joven. Aunque fue difícil conseguir la convivencia, asegura que para ellos no existen imposibles.
Tras realizar los trámites correspondientes y con el apoyo del Patronato de la Feria, iniciaron los preparativos. Flores recuerda que el Patronato siempre mostró disposición. Un día después, personal del staff de Caifanes se comunicó con él y confirmó la convivencia. Además, el momento podría quedar inmortalizado y Joshua tendría la oportunidad de disfrutar del concierto desde las primeras filas.
Y llegó el día. Aquel 2 de febrero quedó grabado para siempre en Joshua: la música, la compañía de su familia y la emoción de escuchar a unos metros a sus ídolos interpretar su canción favorita, “Los Dioses Ocultos”.
Previo a ese momento, Flores estuvo con Joshua, su mamá y su tía, esperando poder ingresar. Ese día, el Foro Mazda estaba a reventar: la gente abarrotaba los accesos y desde muy temprano las filas rodeaban las inmediaciones. Personas de varios estados del país asistieron para escuchar, de forma gratuita, la música que ha marcado a generaciones.
La espera fue larga: alrededor de cuatro horas antes de conocer a la banda. Flores lo recuerda así:
“Llegamos al backstage y se portaron muy buena onda con Joshua. Lo saludaron, le hicieron muchas preguntas, se tomaron la foto y le dieron sus boletos para estar en las primeras filas. Fue un momento muy bonito, que Joshua disfrutó mucho”.
El voluntario compartió que esa reacción fue justo lo esperado:
“Eso es lo más maravilloso para nosotros como voluntarios: estar presentes en un sueño más. Los sueños de ellos también son nuestros, porque al final de cuentas somos parte de esos momentos”.
“Fue un niño muy optimista”
Flores recuerda a Joshua como un niño muy optimista. Fue diagnosticado con osteosarcoma a los 13 años; a esa edad tuvieron que amputarle una pierna para evitar la expansión del cáncer, pero este se propagó a otras partes de su cuerpo.
“Fue un chavito muy tranquilo, muy alegre también, pero muy optimista; eso lo caracterizaba”, dijo.
Sobre la convivencia con la banda, Flores recordó que el vocalista, Saúl Hernández, le preguntó sobre su enfermedad y conversaron sobre música. Fue en ese momento cuando Joshua les dijo que su canción favorita era “Los Dioses Ocultos”. La experiencia fue sellada con una firma y una promesa especial:
“Le dijeron a Joshua que cantarían Dioses Ocultos y que sería dedicada para él. Le dijeron: ‘Espero que la disfrutes y que te llene de mucha energía’”.
Flores reflexionó sobre lo que esta experiencia le dejó:
“Siempre lo he dicho: cada vez que cumplimos un sueño, es también un objetivo cumplido para nosotros. Me llevo la enseñanza de que la vida se va muy rápido y no sabemos cuándo se acaba. Si tenemos la oportunidad de cumplir nuestros sueños, por pequeños o grandes que sean, debemos hacerlo”.
