miércoles, agosto 26, 2026
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IREE, un legado de bondad

Alicia Franco Dávalos es el rostro frente al Instituto de Rehabilitación y Educación Especial, IREE, obra que los rotarios legaron a la ciudad de León cuando nadie se hacía responsable de dar atención y tratar de ofrecer alas a aquellos que por cuestiones genéticas, de nacimiento o alguna enfermedad, llegaron a este mundo con ciertas desventajas para enfrentar el día a día.

“El IREE es una asociación civil que tiene 55 años de fundada. Fue la primera escuela de educación especial en todo el estado de Guanajuato y atiende a personas con discapacidad intelectual de todo tipo, además de que es la única que atiende discapacidad profunda en todo León, porque es un programa muy selectivo y muy difícil de llevar a cabo”, señaló Lichita.

Y el IREE no podía estar en mejores manos, a Lichita pareciera que la vida la fue formando para tarde que temprano asumir la responsabilidad de dirigir los destinos de esta institución ya que siendo hija de médico, esposa de médico y maestra de formación, un día los rotarios le hicieron esta encomienda.

Además, desde muy joven la vocación de servicio le dirigió un llamado y su contribución en obras de beneficio hicieron eco en la sensibilidad que ya de por sí la caracteriza para ahora ver por los ojos de cada uno de los usuarios del IREE, celebrar cada uno de sus logros e involucrarse en sus historias de vida.

Esta institución empezó a dar servicio desde mucho antes que existiera el Teletón en Irapuato y que muchas escuelas especializadas en el tema, incluyendo las que en ese tiempo tenían la Secretaría de Educación.

“Desafortunadamente la SEP desapareció el rubro de la educación especial y las familias con integrantes en esta condición, muchas veces tienen que peregrinar hasta encontrar quién les tienda la mano”, compartió.

En esta plática nos enteramos que actualmente el IREE se encarga de atender a 50 alumnos.

“Desgraciadamente y por la pandemia, dejaron de asistir cinco muchachos ya que, en algunos casos, fallecieron los papás que se encargaban de traerlos. Estoy tratando de recuperarlos y para ello busco conseguir becas de transporte, para que puedan volver a este lugar donde reciben formación en muchos sentidos y atenciones que no en cualquier lugar se les ofrece”, destacó Alicia Franco.

Conmovida, Lichita compartió que además de esos 5 alumnos que ya no asisten por cuestiones de movilidad, a raíz de la pandemia, resintieron la pérdida de otro jovencito quien falleció por problemas del corazón, que se acentuaron con el Covid.

El alumnado más variado en condición, tallas, edades e inclusive en estrato social, se puede ver en el IREE donde, como en cualquier buena escuela que se precie de serlo, sí existe la posibilidad de que los usuarios se gradúen.

“Cuando se logran los objetivos que es la vida independiente, lectoescritura, movilidad y se les consigue algún puesto, les hacemos su graduación con toga, birrete, pastel y música. Todos bailan y celebran porque se considera que es una etapa de su vida que está cubierta plenamente y que ya están integrados”, subrayó la maestra Franco.

Nos compartió que de hecho uno de sus egresados, que trabaja en Plaza Mayor está próximo a jubilarse; hemos colocado a otros en cafeterías (la de Explora es un ejemplo de inclusión); también en restaurantes como en el que fundó un futbolista que tienen puros empleados con discapacidad.

Recalcó que no registran un porcentaje de los alumnos que salen listos para integrarse a la vida independiente, porque en realidad tarda mucho tiempo su proceso en general; todo depende del tipo y del grado de discapacidad de cada muchacho.

“Quiero hacer un llamado a los empresarios para que confíen; la gente ya está muy abierta. Supuestamente está muy de moda la inclusión aunque la discriminación a la discapacidad intelectual sigue, inclusive creo que más fuerte que nunca, por lo que es muy difícil encontrarles un campo de trabajo donde una persona, aunque sea con una discapacidad muy leve, pueda trabajar”, argumentó.

Lichita Franco dice que el IREE vive “de puros milagros”.

“Me ha pasado que a veces, que no tenía para la nómina, llegaba y veía a 50 chavos jugando fútbol ahí en el jardín, que por cierto está precioso. Me detenía y elevaba mis ojos a Nuestro Señor para decirle: ‘Mira, esos 50, no son nada mío y son tus hijos. Tú verás cómo le haces para solucionar este problema’. Y algo pasaba, que el dinero llegaba”, compartió.

Recordó que hace tiempo, el IREE tenía siete plazas del DIF de Guanajuato directamente, por lo que éste se encargaba de esos sueldos, sólo que en la administración de Vicente Fox, éste decidió que cada municipio debía hacerse cargo de su responsabilidad.

“Lo hizo el gobierno de Jorge Carlos Obregón pero luego, se fueron desprendiendo del asunto. Actualmente recibimos donativos y como somos un subproducto del Rotario de León, nos beneficiamos de los eventos que organizan como el Festival de la Paella, que por cierto surgió aquí. Sólo que cada vez más instituciones se “pegan” a esas recaudaciones y está bien. Se entiende. Las necesidades son muchas”, aclaró.

Mencionó que además de la Divina Providencia, reciben el apoyo del Fideicomiso de Administración e Inversión para financiar obras, infraestructura, proyectos y acciones prioritarias en materia de Desarrollo Social y Seguridad Pública del Estado de Guanajuato, FIDESSEG, lo que es todo “un tema” que nos tiene a todos preocupados.

“Te quisiera enseñar mi teléfono para que veas cuántos chats de grupos de diferentes asociaciones, de agrupaciones que se han ido organizando muy bien para compartir nuestra preocupación de que desaparezca el FIDESSEG”, enfatizó.

Nos compartió que actualmente en el IREE participan 15 colaboradores, entre ellos una señora mayor que viaja diario desde Silao y se encarga del aseo, además, de que para que el instituto opere se requiere un promedio de 250 mil pesos mensuales.

Además de la formación que reciben los alumnos, ellos reciben durante sus estancia un desayuno nutritivo para lo cual les apoya el DIF estatal con una parte de la despensa y otra parte se las da la fundación del “Dr. Simi”, acotó.

Lichita, como muchas otras cientos de personas al frente de Asociaciones Civiles en el estado, se encuentra preocupada por lo que pueda ocurrir con el FIDESSEG; la Providencia no siempre es suficiente.

Afirmó que de no recibir ese apoyo, se verían obligados a cerrar el IREE. Así de importante y trascendente es esta lucha de las instituciones porque lo bueno que han hecho juntos el gobierno y la sociedad civil, prevalezca.

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