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Invasión de calles y baquetas

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Algunas calles y banquetas de diversas zonas de León no sólo se usan para caminar o andar en vehículos, sino que hoy en día son utilizadas como mercados ambulantes, tianguis, o como alguna extensión de diversos comercios, e inclusive, hasta para fiestas.

Muchos de estos comercios tienen permisos para transformar la calle, eventualmente, en un mercado, como por ejemplo los tianguis, mismos que comúnmente un día a la semana cierran la circulación vehicular y complican la afluencia peatonal, pero algunos otros comercios que también transforman una parte de la calle en extensión de su negocio no lo tienen.

La invasión de calles y banquetas por parte de diversos comercios dificultando el paso de peatones y quitando el espacio hasta de un carril en el arroyo vehicular de calles y avenidas, para Yolanda Ramírez, una leonesa que camina por varias cuadras para ir a su trabajo en el Hotel León, es un problema que no se puede resolver.

Al menos no de manera tan fácil, pues en su opinión, deberían colocar a los comerciantes en diversos mercados, pero al hacer eso muchos pierden a sus clientes de siempre, y tomado ambas perspectivas, tanto la del peatón como la del comerciante, el peatón a conductor de vehículos se ve afectado actualmente y si llegan a mover a los comerciantes, éstos saldrán afectados.

Los comercios que están ‘invadiendo’ las calles de la ciudad son de distintos giros y se da en prácticamente todas las zonas de la ciudad.

Inclusive también son de diferentes dimensiones, pues van desde carritos de vendedores de fruta, de aguas frescas, de tacos, o almuerzos, hasta establecimientos mayores como mecánicos de autos o de motocicletas e incluso hasta vulcanizadoras que utilizan toda la banqueta y parte de la calle para hacer sus reparaciones, y dejar sobre ellas llantas, vehículos y herramientas también.

Cabe señalar que algunos de estos comercios que están en las calles también cuentan con el debido permiso de las autoridades, pero no todos son así, pues incluso en ocasiones, en los mismos tianguis algunos vendedores extras se “cuelan”, según lo visto por los mismos tianguistas, como María Ester Rodríguez.

UNOS 160 TIANGUIS

En León existen aproximadamente 160 tianguis distribuidos por diversas colonias del municipio; María Ester Rodríguez, es una ‘tianguista’ desde hace aproximadamente 20 años y ella compartió que en su historia existe gran diferencia en los lugares o colonias donde se colocan los comerciantes.

Por ejemplo, ella dijo que hay lugares en los que ya se encuentran bien establecidos y hay otro que no, por ejemplo comparó el que está en la Florida con el que se ubica en Valle de Señora, pues en el primero ya sabe qué es lo que a los vecinos les molesta y qué sí pueden hacer en sus calles, a diferencia de Valle de Señora, en donde “batallan” a veces para estar en armonía con los colonos.

Así mismo, en algunas colonias, como en la Florida cuentan ya con sus postes exclusivos para que las lonas de diversos colores de los tianguis  se aten con sus lasos y les pueda brindar sombra a ellos como comerciantes y a los diversos clientes que atienden también, y en otros lugares no tienen esa facilidad tan amplia.

Así mismo, en León existen diversas zonas comerciales muy grandes en las que los vendedores ambulantes con sus carritos llenos de productos, las dobles filas de los autos y esa extensión de negocios que tienen sus locales pero que también se salen a la banqueta y a las calles es una situación “normal” y muy difícil de regular, además de que precisamente la zona se caracteriza por esa gran variedad de comercios, como por ejemplo en el Barrio del Coecillo.

Así lo expresó Juanita Granados, una madre de familia que transita con mucha frecuencia por diversas calles del barrio y que en entrevista con este diario opinó que la situación de que diversos negocios se apoderen de algunos tramos de las calles y de las banquetas “ya es algo común”.

Sin embargo no dijo que fuera algo bueno, pues de manera personal compartió que cuando ella utilizaba carriola por las calles y específicamente por las banquetas de la colonia, muchas veces se topaba con estos negocios que tenían “cerrada la acera”.

Incluso dijo que llegó a pedirles permiso para que quitaran sus banquitos que le impedían el paso, pero para su mala fortuna, algunos comerciantes hasta se molestaban y le decían que se bajaran por la calle a rodear.

DIFICULTADES

Regular ese tipo de situaciones, también está consciente de que es muy difícil hacerlo, pues al igual que Yolanda, reconoció que los comerciantes es de dónde sacan para comer y más en un barrio tan tradicional como el del Coecillo.

Así pues, este barrio no es el único que alberga este tipo de situaciones “incómodas” pues hay otras colonias que también presentan estas circunstancias en su día a día.

Al cuestionarle a Juanita sobre situaciones aisladas de zonas que no son tan comerciales pero que también tienen negocios que se adueñan de las calles o de las banquetas, dijo que las autoridades como Tránsito Municipal deberían checar si el comerciante tiene permiso eventual para estar ahí.

Por esta razón, en diversas colonias de la ciudad muchos vecinos de las mismas dejan piedras o hasta botes en la calle, correspondiente al tramo de sus cocheras para que ningún comerciante ambulante se ponga ahí.

PROBLEMAS

Rosaura Tovar no coloca botes o piedras, pero ha visto que algunos vecinos suyos sí, ella vive en una colonia pegada al bulevar Delta de León y compartió con este diario que algunos de los problemas que comerciales ambulantes y que incluso algunos de los tianguis provocan es el exceso de basura en las calles.

Los jueves en su colonia se ubica un tianguis que aproximadamente a las 5 de la tarde ya se va, pero deja a su paso enormes costales de basura y también regada por toda la calle por donde se ubica.

Ella ha salido a las 8 de la noche aproximadamente y de manera personal dijo que ha constatado dicha situación.

Así pues, en diversos festejos religiosos de cada año, como los de la Virgen de la Luz o de Guadalupe, las calles también las cierran para llevar  cabo peregrinaciones, siendo éstas una pasarela de fieles creyentes.

Por esta razón hoy en día las calles ya no sólo son para andar, pues han adquirido por usos y costumbres de la ciudadanía una gran plurifuncionalidad.

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