
Diez días después de que autoridades federales decretaron la segunda fase de la pandemia del Covid-19, el centro de la ciudad luce vacío y sin actividad, mientras en calles cercanas a la Zona Centro la gente sigue haciendo su vida normal y cada vez es más su presencia en estos lugares.
En un recorrido llevado a cabo por este medio en calles aledañas a la Zona Centro y que llevan a los callejones y barrios, en donde reside la mayor parte de la población fue posible verificar que la gente mantiene sus actividades normales y sale a las calles todos los días.
En zonas como ex estación, Tepetapa, Avenida Juárez, 5 de Mayo, calle Alhóndiga, Dos Ríos, San Clemente, San Javier, entre otras, fue posible ver a las personas acudiendo a hacer pagos de diversos servicios, sin que se observe se ajusten a los protocolos preventivos.
La gente camina por las calles, en muchos casos con niños pequeños de la mano, se detienen a platicar en cualquier lugar y aunque adquieren los productos necesarios para la elaboración de alimentos y los que integran la canasta básica, lo hacen sin preocupación alguna.
Uno de los horarios en donde las calles son más frecuentadas por las personas, van de las 9:00 a las 12:00 horas, de acuerdo con la Secretaría General de Seguridad Ciudadana que sigue llamando a la población a permanecer en sus casas.
Mediante un altavoz que ha sido colocado en una patrulla de la institución, los oficiales recorren las calles y llaman a la población a sólo permanecer en ellas para lo más indispensable, pero sus llamados no tienen respuesta.
“Nosotros estamos cumpliendo con nuestra labor, el llamado es en general y no es broma, pero la gente se resiste no hace caso y hasta te miran de forma retadora”, dijo el oficial que conducía esta unidad y que pidió no ser identificado.
Ya otras zonas de la ciudad han sido restringidas a la población, como las bancas de descanso y que sirven de punto de reunión en la Plazuela de los Ángeles, San Fernando, San Francisco, el Jardín Reforma, entre otros.
Hoteles, restaurantes, bares, bancos y diversos comercios o han reducido sus horarios o definitivamente han cerrado, pero eso parece no importarle a la gente.
“Sí sabemos del virus y que está bien fuerte. Yo salí para llevar de comer para la semana, me tardé porque tuve que comprar de todo; carne, frutas, verduras, abarrotes”, afirmó Griselda Molina, madre de familia.

Lamentablemente ya se presentó la primera muerte en esta ciudad, debido al Covid-19 y se espera que con ello la gente tome más conciencia del problema y deje de salir a las calles, sin verdadera justificación.
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