La inseguridad en los callejones de la ciudad capitalina representa un “riesgo” para el paso peatonal de los vecinos y turistas.

A diario y, sobre  todo por las noches, pululan los mal olientes y mugrosos delincuentes y muchos otros vagos quienes asedian a sus víctimas.

Los sujetos andan en “mal estado de salud, sea embriagados o drogados”.

A todo aquel que transita por los callejones, por lo común se le acercan y le pide “un peso para el pueblo, para el barrio”.

De hecho, cobran el derecho de paso tanto a los transeúntes, como a los repartidores de productos d las tiendas abarroteras y de conveniencia.

Todo el tiempo están al asecho, se les observa sentados, escondidos entre los muros externos de las viviendas y salen de repente interrumpiendo el paso de las personas.

La presencia  y quehacer de los sujetos a diario es reportada a las instancias de seguridad pública municipal, quienes incluso captan a esos irresponsables a través de las cámaras de video vigilancia instaladas.

Empero, poco caso hacen de las llamadas de auxilio por parte de los ciudadanos, porque los elementos llegan tarde o nunca llegan, porque le temen a los delincuentes quienes lo reciben y corren a pedradas.

Lo anterior fue señalado por varios vecinos que fueron consultados sobre la inseguridad imperante en los callejones del centro histórico y colonias de la periferia.

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