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Impuestos que no son ‘impuestos’

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A lo largo de las últimas semanas han pasado cosas asombrosas en cuanto a la política en nuestro bello país; sin embargo, han sido tantas y tan variadas que no terminamos de ver una cuando ya empezó otra.
En cada columna trato de abordar los temas más candentes, escandalosos y relevantes que nos ofrece la presidencia federal, el problema viene cuando son tantos que no nos damos abasto con un espacio semanal. Digo, ese sería un verdadero problema si no fuese porque nuestro sabio Gobierno reúsa y alarga sus pantomimas, como si a fuerzas quisieran que se hablara de ello (cosa que no descarto).
Ahora hasta dicen que tenemos un chat de WhatsApp en el cual nos ponemos d acuerdo para blasfemar y desacreditar al santo oficio de la 4T (Por favor, si alguien sabe quién es el administrador le dicen que me agregué que no me llegó el memorándum).
La teoría golpista que han tratado de mantener desde el sexenio de López Obrador resulta ser un argumento tan gastado y usado por el régimen que ya hasta parece que realmente creen todas las palabrerías que sueltan.
¿Sería entonces tan poco creíble que la gente pueda ver errores en las santas acciones del movimiento del pueblo? Parece ser que sí, pues ellos se jactan de sus buenas intenciones y la bondad incondicional del movimiento que desborda de políticos desvergonzados, dinosaurios de otros partidos y personal que alcanzo la redención al ponerse el chaleco guinda, pues antes de eran considerados parte de la ‘maña del poder’ y señalados públicamente como actores materiales e intelectuales de diversos eventos reprochables y de afectación nacional.
Pero eso no es, realmente, el principal problema que tiene todo político es la boca que se carga. Las promesas, afirmaciones y discursos que manejan terminan por ser la misma hoja que los juzga en sus momentos más importantes.
Basta con recordar a López cuando, en aquellos míticos videos de campaña, aseguró que la gasolina no iba a subir ni un peso más, sino que iba hasta bajar. Cosa que no paso, incluso tuvo una subida histórica mayor al gasolinazo de Peña Nieto, y cuando se le confrontó, trató de negar haber dicho semejante cosa.
Bendito sea el internet, y citando a una caricatura estadunidense, “[…] la fama es efímera; pero el internet es eterno.” Pues las grabaciones y spots que usan se quedan en la memoria digital del mundo.
Como decía en columnas pasadas, los políticos actuales afrontan un problema mayor, la accesibilidad digital, pues ya las medidas para contrarrestar los medios no son efectivos, la gente puede grabar y en segundos subirlos o, peor, hacer ‘en-vivos’ y que la gente vea la realidad, contrastada con la agenda o la narrativa oficialista.
Así, no son los medios quienes buscamos entre las palabras o sus acciones algo que criticar, son ellos mismos quienes nos ofrecen quejas, inconformidades y la necesidad de hablar.
En esta semana revivió las brasas de una polémica importante que se vienen discutiendo desde agosto, la cual durmió un tiempo, pero que, como si tuvieran la necesidad de verle la cara a la gente, no perdieron oportunidad para recordar al pueblo bueno quién manda.
La necesidad de buscar fondos para mantener tanto programa social que crearon buscando comprar los votos de pueblo era más que evidente, con cada acción que hacen revean que el dinero se les está acabando, se fueron contra los fideicomisos como el Fonden, empezaron una caería de empresarios y sus impuestos (cosa que no estaría mal si no fuera porque solo lo hacen porque necesitan el dinero, no para erradicar la impunidad) y ahora están haciendo lo que juraron que nunca iban a hacer, no solo aumentar los impuestos, sino crear nuevos, perdón, ‘actualizar algunos que no existían’
Es realmente risible ver cómo la gente sigue apoyando a quién se burla de ellos, decían en aquel entonces que si aumentaban impuestos iban a ser solo para la clase alta y que el ciudadano de a pie no los iba a sentir. Solo nos queda reflexionar algo, o la 4T piensa que todos somos clase alta para darnos estos excéntricos ‘lujos’ o que la gente está tan jodida que ni para un refresco le puede alcanzar, así que no les afecta si le suben el impuesto.
No lo sé, quizás solo tengan que ‘actualizar las clases sociales que no existían’.

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