Ni siquiera las más importantes celebridades están exentas de sufrir un robo a sus hogares. Eso incluye a gente como Orlando Bloom, Lindsay Lohan o Paris Hilton, quienes en 2009 fueron víctimas de una ola de allanamientos de morada que tenía como blancos principales a los ricos y famosos de Hollywood.

Esta es la historia verídica de los ‘Bling Ring’, un grupo de adolescentes que, a finales de la primera década del siglo XXI, robaron más de 3,000,000 de dólares en diferentes bienes de varias estrellas y celebridades. Lo que hizo el caso tan mediático fue que ninguno de ellos lo hacía por necesidad o por pertenecer a una pandilla. Su única motivación fue el gusto por la farándula y la diversión.

La pandilla de los ‘Bling Ring’ estuvo conformada por cinco miembros y otros que actuaban de manera ocasional, pero los que más llamaron la atención fueron Rachel Lee, Nick Prugo y Alexis Neiers, (todos de no más de 19 años) quienes vivían en el Valle de San Fernando, eran de estrato social medio-alto y asistían a prestigiosas preparatorias privadas.

El caso comienza el 13 de julio de 2009, cuando Nick y Alexis estaban en un bar de Hollywood. Rachel les llamó para que fueran a una casa para irrumpir y robar; pero no cualquiera, sino la de la socialité Paris Hilton.

Los jóvenes lo hicieron con éxito y sin ningún esfuerzo, y repitieron la acción 4 veces más, hasta que fue muy evidente y Paris realizó una denuncia formal. Después, confiados de que podían subir de nivel, entraron a la casa de la actriz Lindsay Lohan y del actor Orlando Bloom, quien había salido de su domicilio para filmar una película en Nueva York. Entre los robados estuvieron Rachel Blison y Audrina Patridge. A lo largo del 2009 se llevaron millones de dólares en prendas y relojes de marcas como Chanel, Prada, Tiffany, Cartier, Marc Jacobs e Yves Saint Laurent.

Pero, ¿Cómo pudieron cometer sus fechorías con tanta facilidad? El hecho de que robaran a celebridades les facilitaba mucho las cosas: checaban todas las noticias de espectáculos, y detectaban quienes estaban fuera de la ciudad o el país. Luego, buscaban sus mansiones en Goggle maps y se basaban en los recorridos turísticos. Buscaban caminos adyacentes donde dejar el coche, cortaban los cables de las cercas y así, entraban a las casas. Además, buscaban celebridades jóvenes, pues eran más propensas a hablar de su vida privada en internet.

DETENCIÓN Y JUICIO

Todo parecía perfecto para los ‘Bling Ring’ y sus robos de glamour y botines chic, hasta que robaron la casa de Lindsay Lohan, quien aquel entonces ya era famosísima. Nick, quien tenía ataques de ansiedad, se puso demasiado nervioso y fue descubierto. Después de un acuerdo hablado con su abogado, que nunca se cumplió del todo, delató a todos sus compañeros, quienes fueron arrestados en sus hogares, ante sus padres.

Al involucrar a personalidades, el juicio se hizo muy mediático, inspirando una película con Emma Watson, un libro de la periodista Nancy Jo Sales, una serie documental en Netflix y miles de artículos. Todos los involucrados eran famosos o bien, ansiaban serlo.

Finalmente, el jurado lo declaró culpable y las penas fueron variadas, pero nada severas. La más fuerte fue para Rachel Lee, que fue sentenciada a 4 años. Los demás obtuvieron entre 3 años, libertad condicional y pago con servicio comunitario. Hoy en día estos jóvenes cumplieron su condena y el nombre de los ‘Bling Ring’ está olvidado, convirtiéndose en una nada usual mezcla de periodismo policiaco y de espectáculos.

Hay un aspecto que destaca en el caso de los ‘Bling Ring’: todas las víctimas se sintieron burladas, indignadas, humilladas y furiosas. La propia Paris Hilton declaró que es una experiencia que no quiere revivir y “fue horrible y repugnante”.

No cabe duda que ser víctima de la delincuencia es espantoso, no importa si se es famoso o no.

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