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Historia Aburrida

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‘Un Capítulo en México’

Recordé en días pasados, que dando clases en una secundaria, pedí a mis alumnos realizar un escrito respondiendo: ¿Qué les hace sentirse orgullosos de ser mexicanos o mexicanas? Fue en específico una jovencita que, arrogante, respondió: “nada. Simplemente nací aquí”.

Cuando ocurrió no supe que responder más que pedirle que cumpliera con la actividad. Al paso de los años y tras reflexionarlo me di cuenta que formaba parte del terrible ‘ejército’ de personas que causan que la mayoría de los estudiantes crezcan para sentir aberración por ‘la historia’. La razón era que no existía ningún motivo para sentirse orgulloso de ser mexicanos si no se conoce nada México, seriamos tan ingenuos como los estadounidenses que presumen amar y conocer México por haberse emborrachado en alguna playa durante el spring break.

¿Por qué la historia, por mi nuestra que sea, nos parece odiosa?

La respuesta sería difícil de explicar pero todo nace desde nuestros años escolares. 18 años atrás, cuando cursaba mis estudios de secundaria, conté con un maestro que impartía la materia de ‘Historia de México’ que, por no faltar  a la verdad, diré que llegaba al salón de clases, tomaba asiento frente a nosotros sin importarle si prestábamos o no atención –seguimos- solía decir y reanudaba el dictado para hacernos transcribir cada palabra del libro de texto y así día tras día durante todo el ciclo escolar.

Sí cuenta con la edad suficiente, recordará que cada día lunes nos hacían formar bajo los rayos del sol, muchas veces sin desayunar, a tragarnos los honores a la bandera donde “debíamos” recordar los hechos históricos que conmemorábamos aquel día, seré sincero también en esto, no puedo recordar nada memorable de esos momentos, todo se convirtió tan monótono que nada importaba realmente.

Antes de despertar la furia de cualquier docente (sindicalizado o no) debo reconocer que he conocido a maestros que sienten verdadera pasión, de aquellos que ‘saltan’ sobre el escritorio para narrar un acontecimiento consiguiendo emocionar a sus alumnos y a ellos les pido: No paren.

En mi caso, comencé a interesarme por ‘la historia’ cuando por una extrañeza (historia para otra columna) me topé con ella por cuenta propia, al verme libre de los interminables dictados y de la monotonía, logré admirar a Ignacio Allende, el cual me demostró que se es valiente cuando se hace lo correcto enfrentando las consecuencias, comprendí de Porfirio Díaz que ningún progreso vale el sufrimiento de la gente y de Hermilia Galindo aprendí que cuando se lucha por justicia tarde o temprano se tendrá éxito.

Los mexicanos tenemos que conocer nuestra historia sin ataduras, sin que se nos oculten las partes crueles o confusas, por muy ‘oscuras’ que puedan ser. Será entonces cuando logremos evitar que el pasado se repita y abrazaremos con fuerza la bandera que hoy ondea en pocos hogares del país.

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