En el país 2.5 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años de edad trabajan, algo que afecta al bienestar y al aprovechamiento en la educación, señala la Encuesta del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).
“El trabajo infantil puede afectar el acceso y el aprovechamiento en educación, lo que representa una violación a los derechos de niñas y niños, pues limita la posibilidad de que vivan en condiciones de bienestar y sano desarrollo, así como al descanso y al esparcimiento”, se indica en un documento, en el marco de la conmemoración del Día Mundial contra el Trabajo Infantil.
TRABAJAN CON RIESGOS
De este total el 12.4 por ciento trabajó más de 48 horas a la semana y el 89.6 por ciento realizó labores no permitidas que afectan su salud y su desarrollo, como trabajar en labores nocturnas, industriales, de construcción o que les expuso a químicos o residuos peligrosos.
Hasta el 2017, el 57.5 por ciento de los menores de edad que trabajaron lo hicieron para un familiar, el 38.5 por ciento para alguien que no es de su familia, y el 4 por ciento trabaja solo o por su cuenta, destacó el INEGI.
El Consejo destacó que el trabajo infantil viola los derechos de niñas y niños, pues puede afectar el acceso y permanencia a la educación, además de ser una limitante para el acceso a una vida en condiciones de bienestar y de sano desarrollo con descanso y esparcimiento para los menores.
AFECTA EN SU DESARROLLO Y EDUCACIÓN
El 89.6 por ciento de los menores de edad -de entre 5 y 17 años- que trabajaron en México, en ese año, realizaron labores no permitidas que afectan su salud y su desarrollo, concluyó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).
JORNADAS LARGAS
Las jornadas laborales de los menores que trabajan fueron, en 12.4 por ciento de los casos, de más de 48 horas semanales y para el 27.6 por ciento de 14 horas a la semana, en 2015, por lo que las labores consideradas “ligeras” también representaron un riesgo para el desarrollo infantil, de acuerdo con la Organización Mundial del Trabajo, debido al tiempo que conlleva la realización de estas actividades.
Uno de los derechos de la infancia es el acceso a la educación, pero para las niñas y niños que trabajan, éste no ha sido cumplido. En 2015, 4 de cada 10 infantes que trabajaron no asistieron a la escuela (37 por ciento). Dos años más tarde el INEGI observó que por género la inasistencia escolar fue casi similar para los menores que están empleados, con un 39.3% para niños y 31.6% en niñas.
