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Gala de Sonya Yoncheva

“No quiero decir adiós…sino hasta luego”

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La soprano búlgara Sonya Yoncheva tuvo un gran debut en Latinoamerica, el Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña tuvo la dicha de recibir a la artista dio un concierto la noche del jueves en dicho recinto, un recital que sedujo los sentidos de la gente.

Después de una triunfante presentación en la Sala Netzahualcóyotl de la UNAM en la Ciudad de México, cientos de leoneses fueron testigos sonoros de la privilegiada voz de Sonya Yoncheva, quien se hizo acompañar de la Orquesta Sinfónica de Minería, que a su vez tuvo como director concertador huésped al venezolano Domingo Hindoyan.

El repertorio del concierto estuvo compuesto por obras de Emmanuel Chabrier (1841-1894), Jules Massenet (1842-192) y Giacomo Puccini (1858-1924).

Una voz privilegiada la de Sonya Yoncheva.

Con la interpretación de la obertura de la ópera bufa “L´étoile” de Emmanuel Chabrier, la Orquesta Sinfónica de Minería dio inició al concierto, la enérgica forma de dirigir de Hindoyan le daba un toque especial al recital, cabe destacar que la agrupación este año cumple 40 años de trayectoria.

Al término de la obertura, Hindoyan escoltó a su esposa al escenario, la protagonista de la noche, quien vistió de blanco para la primera parte del recital. La primera pieza con la que hizo lucir su voz sin ningún problema y con una técnica vocal increíble, fue “Il est doux, il est bon…” de la ópera Hérodiade de Jules Massenet, entregar los sentidos a tan exquisita interpretación era inevitable, la pulcritud vocal de la soprano, su excelente manejo de los cambios desde el inicio fueron evidentes, no por nada es pieza clave en producciones operísticas de la Metropolitann Opera House, Royal Opera House, entre otras.

La primera parte del recital, también tuvo en su haber la Suite orquestal, de la ópera Le Cid, pieza ejecutada en 4 movimientos,  momento en el cual la Sinfónica de Minería, al término de la interpretación obtuvo un fuerte e aplauso del público.

Para terminar la primera parte del concierto, de la ópera “Thaïs” de Massenet, “Dis-moi que je suis belle…” cerró con un fuerte aplauso del público, la muestra que Yoncheva acababa de dar, quien además de su innegable talento musical, mostró una buena interpretación histriónica, ya que con su andar, en el escenario, sus gesticulaciones, postura, movimiento de manos, transmitía lo que los fragmentos de las distintas operas contaban.

“No quiero decir adiós…sino hasta luego”

Un pequeño cambió en el programa, al inicio de la segunda parte del concierto, fue anunciado por Hindoyan, finalmente todas las obras serian de Giacomo Puccini.

Para el disfrute de muchos, dos arias muy aclamadas fueron interpretadas por una Sony Yoncheva que en el escenario se le notaba cómoda, su actuación era fluida, sin ningún problema. “O mio babbino caro” de la ópera cómica  Gianni Schicchi, y “Un bel dí, vedremo…” de Madama Butterfly, atraparon al publico por la interpretación de la soprano búlgara.

Cuando todo parecía terminar Sonya Yoncheva se dirigió al público para expresar con un fluido español su agradecimiento por el cálido recibimiento, el fuerte aplauso del público aclamaba que la noche no terminara«O Paris, gai séjour de plaisir» de la opereta Les Cent Vierges, siguió el concierto.

Uno de los mejores momentos, sin duda, fue cuando «L’amour est un oiseau rebelle» de la ópera Carmen de Georges Bizet, apareció, y es que el juego interpretativo de Yoncheva fue un verdadero goce para los espectadores, la soprano con una rosa y actitud seductora, tocó el brazo de su marido, el director de orquesta Hindoyan, se mantuvo cerca de él, causando la risa de la gente, en el momento cumbre de la pieza, ella aventó la flor a quien nervioso reía.

Una ovación despidió a Sonya Yoncheva, quien dio una grata presentación en León con la consigna de tal vez volver a encontrarse con el público mexicano

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