La temporada de fiestas ha terminado, y salvo el Día de la Candelaria, todos volvemos a nuestra realidad, alejada de reventones, bebida, música a todo volumen y constante algarabía. Esto representa la situación perfecta para hablar, en esta columna sobre crímenes reales, acerca de celebraciones que han terminado muy mal. A veces en auténticas tragedias, a veces e indignantes fraudes.

Fiestas funestas abundan a lo largo de la historia. Una de las más escabrosas fue la “Cena Negra”, que incluso sirvió de inspiración para una famosa escena de la serie “Juego de tronos”. En el acontecimiento histórico, que ocurre en 1440, se invitó al Clan de los Douglas, acérrimos rivales del Rey de Escocia, a una cena en el castillo de Edimburgo. De forma inicial se les prometió que estarían a salvo… pero todo cambió cuando concluyó el evento y los hombres de Su Majestad colocaron una cabeza de jabalí en la mesa, lo que en aquellos tiempos era una señal inequívoca de que todo terminaría con muerte. Los hermanos Douglas fueron arrestados y llevados a Castle Hill, donde sufrieron una farsa judicial y fueron decapitados.

Otro ejemplo de un evento festivo que terminó muy mal ocurrió en nuestros tiempos, concretamente en 2017, del que se han producido documentales en Hulu y Netflix. Lo que aparentaba ser un magno acontecimiento fue un desastre, y se le conoce como el “Fyre Festival”.

DE EVENTO EXCLUSIVO A CAOS

El Fyre Festival se vendió como uno de los acontecimientos más exclusivos de la segunda década del siglo XXI. Se llevaría a cabo del 28 al 30 de abril de 2017, y los organizadores fueron el rapero Ja Rule y el estafador Billy Mc Farland.

Todo pintaba hermoso: la sede sería la isla Gran Exuma, ubicada en las Bahamas, y era promovido por influencers y personalidades de Instagram, como Kendall Jenner. Habría además cabañas de lujo, comida gourmet, barra libre y entre las bandas que tocarían estaba Blink 182, emblemática agrupación de los noventa y los dosmiles. La gente se transportaría en un avión.

Pero todo era mentira, aunque se daba la imagen del magno evento de influencers.

Resulta que la organización era pésima, y las supuestas cabañas de lujo eran en realidad tiendas de campaña usadas para damnificados del huracán Matthew, que Mc Farland compró a precio de ganga. La isla había pertenecido al narcotraficante Carlos Ledher. Prediciendo que todo saldría mal, Blink 182 decidió cancelar. Los problemas apenas empezaban, y es qué pese a que todo pintaba que saldría mal, Mc Farland se empeñó en continuar con la logística ya que nada de lo prometido existía. Incluso, en vez de la deliciosa comida, se les entregó a los asistentes dos rebanadas de pan, dos de queso, lechuga y jitomate. Los estados de Twitter de la gente comparaban el lugar con las novelas “Los juegos del hambre” y “El señor de las moscas”.

Durante la noche, la gente comenzó pelearse, pues no había ni alimento, ni agua, ni lugares donde dormir, ni sus equipajes. Comenzaron a destruir el escenario. Estaban furiosos, pues los boletos costaban hasta 225 mil dólares. El lugar, de acuerdo con los tuits de los asistentes, más bien parecía “un campo de refugiados”. ¡Mucho menos Blink 182 cantando la rola “What’s my age again?”!

No hubo muertos, pero Mc Farland no se pudo salvar, pues recibió varias demandas: una por no pagar el préstamo de 7 millones de dólares, y otra que fue colectiva, de 100 millones. Imposibilitado para pagar, Mc Farland fue arrestado El 11 de octubre de 2018 y sentenciado a seis años. El 19 de octubre filtró desde la cárcel un podcast titulado “Dumpster Fyre” donde da su versión de los hechos. Después, durante la pandemia de 2020, pidió a las autoridades que lo liberaran, ya que padecía de asma.

La petición fue denegada.

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