El mes de mayo ha sido pródigo de celebraciones de gran relevancia y que forman parte muy importante e invaluable dentro de nuestra sociedad.

Ya hemos escrito del maravilloso significado de la madre. Toca hablar de una figura importantísima como es el día de la enfermería, en la que hombres y mujeres fueron puestos a prueba en su gran profesionalismo, sentido de la responsabilidad e incluso exigiéndoles el sacrificio supremo de arriesgar su vida, por lograr salvar las vidas que, por cientos de miles en nuestro país, fueron atendidos por estos verdaderos héroes desconocidos de la salud por motivo de la pandemia.

La sociedad en su conjunto, inclusive las autoridades de gobierno hacemos causa común para brindarles un reconocimiento, pues gracias a ellos y a su sacrificio se evitaron miles de muertos por motivo de la pandemia. Honor y Gloria a nuestros enfermeros y enfermeras que actuaron de esa manera.

Ahora nos toca hablar de algo tan importante como el día del maestro y por definición debemos de entender que es cualquier persona que enseña sus conocimientos importantes a otras personas, sin distinción ninguna, para elevar su cultura en general y específicamente materias que son afines al desarrollo de los alumnos.

Reconocemos el valor de todos los maestros que están dentro de las ciudades y en las áreas metropolitanas; pero tenemos que reconocer que los maestros rurales llevan un plus de heroicidad, pues su sacrificio para enseñar a millones de niños y jóvenes verdaderamente es una proeza. Ojalá la sociedad y sobre todo el gobierno les den mejores condiciones de bienestar a sus vidas, que bien lo merecen.

Recordemos también a nuestras antiguas maestras, como la maestra Josefina Camarena, que fue un parteaguas en la mitad del siglo pasado; la inolvidable señorita Jovita Medina Hernández, de quien podemos decir que nos brindó 70 años ininterrumpidos de enseñanza permanente en su escuela José María Velázquez. Maravillosa mujer que amó intensamente a todos sus alumnos de una manera excepcional.

Podemos hablar de otras maestras de su tiempo, pero actualmente en León tenemos maestras con 25 y más años, por ejemplo, la maestra Leticia Villegas Nava, que cumple 42 años de enseñanza continua en su Colegio Guanajuato. Seguramente habrá maestras con igual o mayor carrera de enseñanza que la maestra Leticia y que al igual que ella llevan el apostolado dentro de su corazón, pero nos resulta imposible conocerlas a todas y como tal, solamente les podemos enviar un fuerte abrazo fraterno y nuestras oraciones al Altísimo para que tengan una recompensa mayor.

Para terminar, quiero decir que todos en esta vida somos maestros, pues todos estamos enseñando ese algo que nosotros sabemos y que consideramos útil para que lo reciba alguien que lo necesita. A esos maestros empíricos de la vida cotidiana les digo que debemos seguir aumentando, quitando egoísmos y malentendidos, entregando los conocimientos a las nuevas generaciones de jóvenes para que aprendan y se desarrollen, porque es importante enseñarles a pescar y no solamente regalarles un pescado. Espero que cada vez un porcentaje mayor de personas lo hagan en el trabajo industrial, el comercio, las licenciaturas, las ingenierías y porque no decirlo, también en el deporte, donde enseñando a niños y jóvenes, como muchos lo intentamos hacer, podemos pensar que algo de lo nuestro sirve para darles lo necesario en su formación y así lograr que todos los niños y las niñas sean hombres y mujeres de bien, independientemente del sexo, color de piel, credo y condición social.

A los maestros de escuelas oficiales, particulares y universidades, recuerden que estamos viviendo un momento histórico en la vida de México. Sientan la responsabilidad de poner todo su empeño y amor a los alumnos, como lo están haciendo, sin esperar recompensa alguna, solamente la satisfacción íntima del deber cumplido.
¡Feliz Día del Maestro!

ESCRIBE UN COMENTARIO