No es un secreto que la falta de agua es un problema cada vez más grande en León, Guanajuato y todo el mundo.

Los ejemplos sobran, como es el caso de la colonia Jacinto López, donde este líquido escasea de manera constante, información que fue publicada por este medio informativo en el transcurso de esta semana.

Aunque es un hecho que la falta de agua es constante, hay asociaciones civiles que se encargan de concientizar al respecto. Una de ellas es “Cauce Bajío”, donde Joel Arredondo, director de dicha asociación civil, profundiza sobre la necesidad de tomar conciencia pronto.

“Cauce Bajío” es uno de los fondos de agua que se han constituido en América Latina, que se conceptualizan como plataformas de acción colectiva, para coordinarse y mejorar las condiciones de seguridad hídrica, basados en ciencia y respaldos académicos.

Arredondo es concreto al puntualizar: “Las magnitudes del problema no se alcanzan a comprender por la sociedad en general. Lamentablemente la consideramos como un servicio habitual. Lamentablemente, un problema de escasez de agua tardaría muchos años en poder regularizarse, y se nos agotan las fuentes de agua, con mayor razón. Es un problema mucho más serio”.

Pero… ¿Por qué esa falta de conciencia? “Porque no conocemos el verdadero problema (…) las fuentes de agua superficiales se pueden agotar, y ahora tenemos efectos más severos por el cambio climático, esto puede poner en riesgo muchas condiciones de vida de las poblaciones”.

El ejemplo de la seriedad de la falta de agua es ejemplificado por Arredondo con una pregunta:
“Imagínate cuánto valdría un metro cuadrado de tierra de una ciudad donde específicamente nos dicen que no va a haber agua. ¿Qué negocios se establecerían allí? ¿Qué oportunidades tendría la gente? ¡Ninguna!”.

De entrada, si hay una amenaza de una crisis hídrica, se van a alterar todas las condiciones económicas, sociales y de desarrollo. Por desgracia, solo a través de anuncios catastróficos la gente comienza a tomar conciencia.

La temporada de calor, que es cuando escasea el líquido en las colonias populares, es otro asunto serio, pues el problema no son las épocas calurosas, sino un asunto de percepción. Uno cree que porque llovió ya hay agua:

“El agua proviene de dos fuentes: agua superficial y agua subterránea, la mayor parte de los centros urbanos se abastece de agua subterránea. En tiempos de calor, es cuando no hay lluvias, y en lugar de regar con aguas superficiales se explotan más los pozos, y se acelera más el abatimiento”.

“Si no se ponen condiciones para prever y conservar el agua, nos meteremos en un problema muy serio” sentencia Arredondo. “Si se está agotando el agua subterránea, con una lluvia no se recargan los mantos acuíferos, tardan cientos, o miles de años”.

¿QUÉ HACER?
Es así como surge la cuestión: ¿Qué hacer al respecto?
En primer lugar, es necesario construir una conciencia colectiva, y difundirlo en los medios de comunicación sin ser fatalistas o alarmistas, sino siendo conscientes. Los centros urbanos necesitan tomar medidas más sensibles para construir una relación de los humanos con el agua.

Actualmente, Cauce Bajío trabaja con el municipio y el Parque Zoológico, orientándose respecto a la educación para la conservación, y la importancia que los ecosistemas juegan para la vida, y específicamente, el agua. Así lo señaló Arredondo, quien también informó que se trabaja en el anteproyecto.

“Estamos trabajando para comprender todo el comportamiento de las aguas superficiales. Se analizan los comportamientos de las aguas subterráneas de los acuíferos, se está analizando las demandas de la agricultura, centros urbanos, industria”, dice Arredondo.
Asimismo, se espera hacer un modelo para simulaciones, y prevenir y estudiar el comportamiento de unos años de sequía. A mediados de este año habrá avances preliminares.

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