Hoy en día, debido a las protestas en la ciudad de México, y los videos virales sobre el tema, todo mundo habla al respecto. Es un fenómeno muy visible en la Ciudad de México, pero de forma inevitable, abarca todo el planeta. Se trata de la gentrificación.
¿Qué es? ¿Cómo afecta a la sociedad? ¿Por qué la gente se desplaza de un punto a otro? ¿Cómo se percibe en León? Para responder esas y otras preguntas, habla en entrevista Salvador Zermeño, destacado académico y abogado.
Zermeño es doctor y director de servicios de la Universidad de León. Además, está al frente de su propio despacho de asesores en restauración del patrimonio arquitectónico de León. Ha intervenido en los monumentos más importantes de la ciudad, así como obras de Luis Long, destacado arquitecto fundamental de la historia de Guanajuato.
Zermeño explica que el término ‘gentrificación’ se acuñó desde los años sesenta, y significa ‘burgués adinerado’ pues viene de ‘gentry’. Posteriormente se retomó, y de manera muy sintetizada, tiene que ver con la expulsión de una clase social por otra.
Este fenómeno puede parecer propio de ciudades como CDMX, Nueva York, Paris o Londres, pero Zermeño informa que León no se queda nada atrás, poniendo como ejemplo el caso de City Center, desarrollo inmobiliario que, efectivamente, es muy vanguardista, moderno y lujoso, pero se encuentra detrás de quintas y al lado de Parque Los Cárcamos, uno de los pulmones verdes más bonitos de la urbe zapatera.
“Hay departamentos (en City Center) de cinco millones el más barato, donde el patio trasero se convierte Parque Los Cárcamos, que es gratuito. El concepto de gentrificación es precisamente ese”.
OTROS PROBLEMAS
Con respecto a las protestas en la Ciudad de México, Zermeño es muy claro en enfatizar que hay que entender la diferencia entre gentrificación y xenofobia, pues una cosa es una clase social que desplaza, y otra muy distinta el desprecio y aversión a gente de otra nacionalidad.
“El concepto de gentrificación es desplazar, quitar una clase social por otra. Es un tema delicado”, señala. “La vivienda es un derecho, desde época de Jesús lo que pide es morada y agua, y constitucionalmente, el estado los debe proporcionar. Es una codicia inmobiliaria inmensa, cuando falta vivienda popular”.
Pero además de todo lo anterior, hay otro problema: si hacía años el barrio del que se expulsó a la gente tenía identidad, tenía arraigo, ahora que se gentrifica, todo eso se pierde. Se extingue la identidad.
“Airbnb no va a hacer que un barrio se haga participativo, que haya sentido de pertenencia”, sentencia.
Por eso, Zermeño explica que una forma de enfrentar la gentrificación es, precisamente, creando comunidad en los barrios y las colonias:
“Hay que hacer comunidad. Si los arquitectos están listos para trabajar con sociólogos, antropólogos, armando grupos comunitarios, donde se defiendan de los megaproyectos. Es resistencia contra la codicia desmedida. Además, la unión social. La unión hace la fuerza, o viviremos en una ciudad cada vez más gentrificada. Esperemos que gane la conciencia social”.
