Después de lo ocurrido el fin de semana pasado, durante el cual millones de mujeres protestamos, cada quien de diferentes formas y por diferentes razones, pero por la misma causa: lograr ser escuchadas, vistas y reconocidas; que nuestros derechos sean respetados y que no se nos considere ni como un objeto ni como individuos indignos de las mismas prerrogativas que los hombres, surgen muchos cuestionamientos y se esperan a su vez, muchas metas. Los movimientos del pasado 8 y 9 de marzo no tienen precedentes. Los expertos han llegado a decir que desde las protestas de 1968, no se había visto en México, algo similar.
El 8 y 9 “M” de 2020, sin duda serán históricos. Y aun cuando haya habido reacciones adversas e indiferentes, lo que se desea es que se obtengan respuestas concretas. Leyes más justas, plazas laborales y condiciones más inclusivas y equitativas que no sólo respondan a una cuota de género. En el caso de los delitos perpetrados contra las mujeres, se desean no sólo penas más severas, si no también, un trato más justo a las víctimas.
Después de lo ocurrido el fin de semana pasado, del “pico” y el cúmulo de protestas y que el tema pro género hubiera estado en plena efervescencia, que el anuncio del famoso “sorteo” del avión presidencial perdiera popularidad, de la misma forma que el anuncio sobre la unanimidad en la aprobación del TMEC, nos preocupa el tema de salud y en consecuencia el tema económico. El cólera, la plaga bubónica y la viruela, son sólo algunas de las epidemias más peligrosas que se han registrado en la historia del mundo.
Las pandemias que mataron a millones de personas, fueron el cólera, la viruela y la peste bubónica. Enfermedades como el VIH, la influenza y la gripe española, también cobraron millones de vidas, en su momento. No existe vacuna contra algunos de los padecimientos mencionados, como en el caso del VIH. A pesar de los esfuerzos que se han llevado a cabo para encontrar una vacuna contra el COVID-19, no se ha podido saber cómo inmunizar contra este padecimiento. Potencias mundiales han controlado el esparcimiento de la enfermedad, siguiendo a pie juntillas indicaciones a las acciones emprendidas por las autoridades sanitarias.
En México, hasta el momento en que escribo este escrito, se han contabilizado 26 casos y otros 85 se encuentran bajo análisis. Lo que el grueso de la población percibimos en esta situación, es que el gobierno minimizó el posible caos que podía surgir, si el Coronavirus llegaba a esparcirse a lo largo del territorio. Recientemente se anunció que se irán implantando diversas medidas de prevención que corresponden al “escenario dos”, a fin de disminuir la velocidad del contagio.
El que ha dado la cara y ha llevado las labores de prevención ante el Coronavirus, ha sido Hugo López Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, cuyo nombre y rostro se han vuelto familiares, en las “mañaneras” de estas últimas semanas. Como ciudadanos, nos corresponde actuar con responsabilidad. Seguir las indicaciones y recomendaciones de las autoridades, de manera ordenada y estricta, aunque a veces nos cueste trabajo actuar sin un miedo que se pueda convertir en pánico.
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