El Rector de la Catedral, Carlos Muñoz, exhorta a los católicos a no sembrar cizaña o maldad contra el prójimo, la familia, en la fábrica, oficina, el trabajo, sino contribuir al bien común, la seguridad y la paz en la sociedad.
A los fieles que asistieron a la celebración eucarística de las 12 horas en la Catedral Basílica de la Santísima Virgen de la Luz, les pidió que transmitan este mensaje tanto de palabra como de obra y conducta para el bien de sí mismos y para el prójimo que nos rodea en todas partes.
Llamó una y otra vez a la gente a “permanecer en el bien, la bondad, porque Dios nos creó a todos buenos, amables, justos, respetuosos, capaces de hacer todas las obras buenas; pero el maligno sembró la cizaña, la discordia, el mal, el pecado entre nosotros. Sin embargo, hay que darnos cuenta, tener conciencia de que podemos darle la vuelta y ser buenas personas con nosotros mismos y con los demás que nos rodean en todas partes donde nos encontremos”.
Cuando más parece que se extiende el mal, el conflicto, el desorden, el vicio, el pecado, la violencia, la inseguridad, la injusticia, por la cizaña que siembra el maligno, no por culpa de Dios, hay que pedir a Dios que nos apoye, ayude, ilumine, para volver al camino del bien con nuestros pensamientos, conductas y obras que nos benefician a nosotros y al prójimo, dijo el presbítero, Rector de Catedral, Carlos Muñoz.
Advirtió que mucha gente reniega contra Dios, se queja y culpa a Dios de tanta injusticia, maldad, o problemas, pero no es Dios el que siembra la cizaña, es el maligno y quienes lo siguen…
En el Evangelio, Cristo Jesús, enseña con la parábola de la cizaña que el Reino de los Cielos, es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo y cuando se durmieron los trabajadores llegó un enemigo y sembró cizaña entre el trigo y se fue.
Luego cuando creció la cizaña junto con el trigo, el dueño del campo, les dijo no arranquen la cizaña, déjenla hasta el tiempo de la cosecha, para que arranquen la cizaña y la echen al fuego, y almacenen el trigo en mi granero.
El sembrador de la buena semilla o trigo es el Hijo del Hombre, Cristo Jesús, el campo es el mundo, la buena semilla son los ciudadanos del Reino de Dios, la cizaña son los partidarios del maligno, el enemigo que la siembra es el diablo.
Exhorta Rector de la Catedral Basílica a permanecer en el bien
El Pbro. Carlos Muñoz invitó a que transmitan este mensaje tanto de palabra como de obra y conducta para el bien de sí mismos y para el prójimo
