El arzobispo metropolitano de León, Alfonso Cortés Contreras, desea a todos una Feliz Navidad en la que nazca en los corazones el Niño Dios que nos conduce a la paz, la esperanza y nos hace pacificadores en nuestras familias y sociedad.
Más ahora que constatamos la dificultar de hallar caminos que nos conducen a la paz, cómo no vamos a celebrar la Navidad, a saludar a Jesús el rey de la paz, que viene a animar nuestra esperanza y a hacernos pacificadores, constructores de la paz, destacó.
Llamó a todos los fieles y no fieles a celebrar con alegría y armonía la Navidad y a sentir que “de la Navidad mana una fuerza invencible para trabajar por la paz”.
El pastor católico expresó que festejar desde lo más profundo del corazón y espíritu nos ayudará a evitar y disminuir la violencia, la miseria, la división, la ruptura, las dificultades de matrimonios y familias, de mujeres maltratadas, humilladas, de los niños que crecen sin amor.
En su mensaje a los católicos, a la sociedad, a través del Gaudium, destacó: la Navidad es el asombro permanente ante el misterio de la vida que nace, y el fortalecimiento de la repulsa del aborto que mata silenciosamente miles de vidas humanas en el seno materno.
El prelado eclesiástico invitó a celebrar unidos, con alegría y con fe el nacimiento del Niño Dios en nuestros corazones, salvador del mundo de las tinieblas, del pecado y la cultura de la muerte, del odio, resentimiento, venganza, la esclavitud del dinero, el egoísmo…
Dijo que el nacimiento de Jesús viene a iluminar las tinieblas del mundo. ¿No carcomen como termitas el odio, el resentimiento y la venganza, que además impiden al hombre mirar con limpieza y compasión?
Alfonso Cortés Contreras resaltó que en torno al pesebre donde Jesús fue acostado, los ángeles anunciaron la paz venida de lo alto: ¿No necesitamos escuchar aquel canto de Belén cada persona, cada familia, nuestra sociedad?
Dijo que realmente necesitamos celebrar la fiesta de Navidad en nuestro mundo donde la miseria y la violencia siembran desolación.
El niño Jesús recostado en el pesebre y acompañado de María y de José nos invita a mirarlo en silencio, a contemplarlo con espíritu sosegado y sin las prisas que agitan nuestra vida, expresó el arzobispo.
Pidió aprender de la Navidad, a descubrir en Jesús recién nacido al Salvador de la humanidad e hijo de Dios; descubrir el encanto de la sencillez y la sobriedad, a aprender a vivir liberados de la esclavitud del dinero para poder convivir con los necesitados, porque si las riquezas acaparan el corazón se cierran las manos a la generosidad.
Aprender también que como en Belén, en nuestra sociedad actual se escuchan el clamor de los pobres, de los desamparados y de los excluidos.
Además de aprender que la alegría y el gozo; la felicidad verdadera no equivale a ponerse alegres provocando artificialmente ese estado placentero, sino en poder recibir el testimonio laudatorio de la buena conciencia.
Destacó que desde la adoración de Jesús nos acordamos de los matrimonios cuya convivencia es difícil, de las familias rotas, de las mujeres maltratadas y humilladas, de los niños que crecen sin amor. Belén es una medicina eficaz para la convivencia.
El arzobispo metropolitano de León, Alfonso Cortés Contreras, desea para todos: Que Dios, Niño, les dé trabajo y ternura. Abundantes bendiciones una ¡Feliz Navidad!, y un ¡Feliz Año Nuevo 2020!.. Y extendió un abrazo fraterno de paz y bien a todos.
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