Con la cercanía de la Semana Santa, el arzobispo de León, Alfonso Cortés Contreras, invitó a los feligreses a renovar la fe. “No lo busquemos aquí, no lo busquemos entre los muertos, busquémoslo y proclamemos que Jesucristo ha resucitado”.

El arzobispo recordó que al inicio de los tres años de predicación de Jesús, un grupo de judíos le preguntó a Juan el Bautista si él era el Mesías, pero a quien él describió fue que sería Jesús, y no él. De tal manera que es aquel sobre quien tiene la plenitud de la Santidad.

“No podía ser otro el Mesías salvo aquel que estuviera con el padre y el comunión con el Espíritu Santo. No podía ser el Mesías, sino aquel que estuviera lleno de gracia y de Santidad. Solo aquel que le diera sentido a la Historia, al Tiempo. No podía ser otro sino el rey, el Señor, el que viniera a iluminar las tinieblas”.

En ese sentido, la transfiguración de Jesús en el Monte Tabor es un acontecimiento que marca una manifestación de su persona y de su misión. “El día del bautismo, dicen los cuatro evangelistas, Cristo le pidió al Bautista que lo bautizara, y aunque no lo necesitaba, lo hizo solamente para dar testimonio de que iba a unir el antiguo testamento y nuevo testamento”.

Cortés Contreras evocó la importancia de Jesús y el momento de su bautizo, cuando se portó como el verdadero hijo de Dios. Otra importante escena es cuando se da el momento en que es crucificado. Es en la altura, y en la montaña, cuando se dan las grandes manifestaciones de la divinidad y los milagros de Jesús.

“Jesucristo se transforma y su rostro queda iluminado por la luz”, dijo Cortés. “Esto significa que Jesús es la continuidad del antiguo testamento. Manifiesta su divinidad (…) y viene la manifestación gloriosa el día de la Resurrección. Esas escenas están rodeadas por la luz, ese elemento que expresa para nosotros los humanos la vida, la fortaleza, la seguridad, porque la luz significa la vida”.

“La luz forma parte del ser humano” subrayó el arzobispo.

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