A lo largo de sus 73 años de existencia, el Archivo Histórico Municipal de León (AHML) ha trascendido de lo tradicional, con sus habituales pasillos y cuartos llenos de documentos, al mundo digital, en el que las peticiones se pueden hacer vía correo electrónico y ser recibidas al mismo día.
Luis Alegre, el actual cronista de la ciudad, recordó que en 1948 León vivía por fin, tras años de lucha, los avances urbanísticos, como la pavimentación y el drenaje. Poco a poco la ciudad avanzaba hacia la modernidad.
“Vicente González del Castillo no se desanimó, y lo primero que le dijeron es que no hay dinero, y le daban el puesto de director del archivo, pero sin goce de sueldo. Eso no lo desanimó (…) este archivo radica siempre en la calidad de su gente”, dijo Alegre.
González del Castillo fue el primero en sacarle provecho al archivo, creando, entre otras cosas, el primer libro de leyendas de la ciudad -dijo Alegre- y dejó este mundo consciente de que los leoneses podrían consultar su historia. Posteriormente, con Timoteo Lozano, llegó “el primer verdadero gran cronista”.
La importancia del Archivo Histórico de León ha sido tal, que incluso aparece en la página del Gobierno Federal, en lo referente al Archivo General de la Nación, que apunta: “El amplio acervo se encuentra depositado en el interior de una casa que data de principios del siglo XIX; que tuvo diversos usos hasta 1989, cuando fue designada sede del AHML. Además, para asegurar la adecuada conservación del archivo, se efectúan trabajos preventivos tales como fumigación, control de humedad, iluminación y ventilación”.
“Además de preservar el patrimonio documental del municipio de León, también resguarda el patrimonio arqueológico de dicha entidad; puesto que el recinto conserva y exhibe piezas arqueológicas de las culturas antiguas que se asentaron en aquella zona”.
En tiempos de pandemia, el Archivo Histórico tuvo que cerrar sus puertas, sin poder atender a los cientos de personas que atiende constantemente. Sin embargo, su personal no se quedó de manos cruzadas, pues mutó al mundo digital, ofreciendo sus servicios vía redes sociales y por supuesto, correo electrónico.
Como la historia misma, el AHML cambia.



