Sin contar con apoyo económico de la Federación, sin energía eléctrica y con un techo que gotea en plena temporada de lluvia, pero con el entusiasmo de poder educar, así sobreviven maestros y niños en la única escuela indígena bilingüe que hay en León.

La escuela ubicada a un costado de la antigua estación del ferrocarril cerca del parque Juárez en la colonia San Miguel, tiene ya 17 años funcionando, y los pequeños de preescolar y primaria que estudian ahí son migrantes de estados como Oaxaca, Guerrero, y hasta Michoacán.

En la escuela, se hablan hasta 3 idiomas aparte del español: mixteco, purépecha, y náhuatl. Incluso, afuera de la dirección de la primaria está colocado un letrero que dice “escuela primaria” en estos dialectos y se llama José María Morelos y Pavón.

Luis Eduardo Cipriano Zamora director de esta institución ya tiene 16 años dentro de la escuela, y en entrevista para El Heraldo señaló que actualmente hay 52 niños inscritos para este ciclo escolar que acaba de iniciar, pero espera que sean más de 60 debido a que muchas familias regresan a su tierra de origen en vacaciones de verano y vuelven a la ciudad en esta semana.

Él también es migrante de Michoacán, su lengua materna es el purépecha, pero tiene una licenciatura en educación para el medio indígena bilingüe.

Algunos de los hijos de vendedores de artesanías, dulces o frituras, e incluso de quienes están en los paraderos haciendo malabares están estudiando en esta escuela.

SIN APOYOS

La escuela o los salones de clases son cajas de tráileres, no hay ninguno que sea de concreto; incluso, la escuela está dentro de una comunidad migrantes de indígenas mixtecos de Oaxaca, que conviven con descendientes como hijos o nietos de los ferrocarrileros jaliscienses que vinieron a trabajar a la estación de León en el siglo pasado.

Luis Eduardo Cipriano expuso que la Secretaría de Educación no los apoya mucho con los materiales, y ellos tienen que arreglárselas con hojas de los árboles, palitos y donaciones como las que recibieron de la Caja Popular Mexicana.

Sin embargo, Eduardo señaló que admira a sus compañeros de CONAFE que se van a la sierra Tarahumara a educar, en donde con piedras, tierra y palitos tienen que hacer que los niños aprendan.

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El Heraldo tuvo la oportunidad de entrar a uno de los 4 salones con los cuales consta la escuela y se pudo percatar que no había luz, el techo del mismo tenía partes caídas pero en las paredes había carteles con colores, nombres de objetos como rosas y el abecedario en mixteco

COMBINA LENGUA E IDIOMA

Popeyo Hernández Morales, profesor Mixteca y licenciado en Educación Primaria para el Medio Indígena es maestro de tercero y cuarto de primaria; él combina la lengua indígena con el idioma español y para este ciclo escolar a la semana llevará tres horas de lengua materna a diferencia del año pasado donde sólo llevaban una.

Actualmente se hace cargo de 17 pequeños en su grupo y se incorporarán 3 o 4 más, cada grado tiene su programa, sin embargo, tratan de dosificar esfuerzos y planear bien los temas para así enseñar lo mismo en tercero y cuarto de primaria.

Algo que tanto el maestro como el director destacaron fue el hecho de que, en las comunidades indígenas son muy unidos, pues tan sólo en la escuela, padres, maestros y alumnos son responsables de hacer actividades de limpieza por ejemplo.

Y a los niños que no hablan la lengua indígena, no se les obliga a que se la aprendan, pero sí se les enseña a respetar a su compañero que habla diferente.

“Aquí se apoya al hermano indígena”, sentenció el director Luis.

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