Desde que inició la pandemia del COVID-19 en 2020, el comercio en el exterior del Museo de las Momias enfrenta el periodo de más bajas en ventas de su historia, por lo que muchos de los locales han tenido que hacer cierres temporales. De los poco más de 20 locales que funcionan en el lugar, desde hace unas tres décadas, sólo una cuarta parte de ellos están abiertos, debido a la baja de clientes y por lo mismo de las ventas.

Algunos de los locatarios que abren sus negocios para atender al público lo hacen dos o tres veces a la semana, debido a drástica caída de visitantes, quienes se han ausentado desde el inicio de la pandemia del nuevo coronavirus en marzo de 2020.

“Desde el otro año que empezó esto de la enfermedad nos ha ido mal. Ahorita a lo mejor andamos vendiendo un 35 % a comparación de antes de todo esto”, dijo Guadalupe Preciado, una locataria.

Los comerciantes aseguraron que la baja se ha dejado sentir en especial en este año, pese a que el Museo fue cerrado por espacio de cuatro meses, como medida preventiva por la pandemia del COVID-19, en 2020.

Durante un recorrido de este medio por el lugar se pudo verificar que sólo una cuarta parte de los establecimientos abren con regularidad, el resto sólo abren los fines de semana o bien en periodos de vacaciones, cuando hay más turistas. La baja que se tiene en la cantidad de turistas también es atribuida a la pandemia, la cual ha obligado a todos ellos a reducir su tiempo de trabajo, lo que se ha traducido en menos recursos para poder sostener a sus familias.

“Antes de lo de la enfermedad podías llegar a vender hasta 2 o 3 mil pesos en un fin de semana, ahorita para sacar todo eso hay trabajar sin parar todo un mes, pero no diario hay gente”, afirmó José Luis Castillo, un vendedor de charamuscas con más de 40 años de labor.

Todos ellos esperan que la situación mejore y que la gente vuelva al que es considerado el principal atractivo turístico de la ciudad y el medio de sustento para unas 200 familias.

Recorrer este lugar, que hasta antes de la pandemia reunía a miles de personas incluso en temporada bajas, evidencia que han llegado tiempos malos y prueba de ellos son la mayor parte de los locales cerrados. Las cortinas de los locales permanecen días y en ocasiones hasta semanas enteras sin ser abiertas, lo que tiene a todos ellos enfrentado una etapa que nunca se habían imaginado.

“A mí nunca me había tocado una época como esta con tan bajas ventas, pero no tenemos de otra que seguir aquí y lo malo es que ya se van a llevar el museo de aquí a otro lugar”, aseguró Feliciano Rivera.

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