
El aislamiento social de las familias cuevanenses, como parte de las medidas preventivas para evitar los contagios por la pandemia del Covid-19 también ha ocasionado un aumento de violencia que dentro de los mismos hogares se ejerce contra mujeres y niños.
De acuerdo con la Dirección de Atención a la Mujer que en esta ciudad está a cargo de Liliana Aguilera Padilla, los actos en donde se recurre a maltrato y la agresión entre integrantes de una misma familia han aumentado hasta en un 20 por ciento desde el inicio de la contingencia sanitaria.
Las agresiones físicas y verbales, además de los malos tratos afectan especialmente a mujeres y niños, donde las madres de familia son la que más reciben este tipo de conductas y luego los menores de edad junto con los adultos mayores.
“Cada semana recibimos unas 25 o más denuncias, en donde los afectados piden apoyo para evitar que los actos de maltrato que incluyen agresiones los siguen afectando”, dijo.
Todos los días, desde que inició la emergencia sanitaria, esta dependencia municipal recibe peticiones de apoyo o denuncias por parte de cuatro o cinco personas en un solo día.
Hasta ahora el grupo de la población más afectado son las mujeres, donde destacan las amas de casa, quienes en base a sus denuncias reciben agresiones físicas, verbales y malos tratos de tipo psicológico y económico, especialmente de sus esposos o parejas.
Sin embargo, también se han contabilizado unos diez casos, en donde los menores de edad han denunciado ser víctimas de violencia por parte de sus padres y madres, quienes los agreden físicamente y se han dado casos, en donde los niños optan por salir de casa y buscar refugio con algún familiar.
“El aislamiento voluntario de las familias ocasiona que sus integrantes al estar mayor tiempo juntos en el mismo espacio caigan en situaciones que los incomodan y eso ocasiona roces y desacuerdos que luego terminan en agresiones”, afirmó.
Aguilera Padilla consideró que la violencia intrafamiliar puede llegar a afectar seriamente las relaciones familiares, en especial en los sectores más marginados y vulnerables de la población.
En las denuncias que se han recibido las personas denuncian insultos y otras conductas agresivas que luego llegan a las agresiones físicas o castigos corporales, en donde se emplean puños, patadas y objetos contundentes.
Explicó que estas conductas lo mismo ocurren en zonas urbanas que rurales y también se han dado casos donde madres de familia son denunciadas por agredir y maltratar a los hijos menores de edad.
“Estamos pasando una etapa muy complicada, donde es necesario ser más tolerantes, más flexibles y entender que la violencia sólo va a generar mayores problemas y que las familias no se sientan seguras y protegidas en su mismo entorno”, aseguró.
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